Un pescador del mar interior

A Fisherman of the Inland Sea

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Úrsula K. Le GuinBarcelona. Minotauro (1996). 221 págs. 1.800 ptas.

El volumen agrupa nueve cuentos -casi todos de ciencia-ficción- publicados entre 1990 y 1994 en diversas revistas norteamericanas. Por el tema y por las alusiones a anteriores escritos de la autora, están más cerca de los relatos de La mano izquierda de la oscuridad que de Los libros de Terramar, con los que Úrsula Le Guin consiguió fama mundial. Algunos tienen final humorístico, otros destacan por su lirismo; en alguno se invita a reflexionar sobre la importancia de la narración para reconstruir la percepción de la propia vida.

La escritora se ha definido como “feminista, ecologista y profundamente comprometida con la vida y la literatura de la Costa Oeste”. Para los que no hemos estado en Oregón, esto significa moral progresista, psicoanálisis antes que filosofía y una buena dosis de antropología cultural. La mención de esta disciplina no es gratuita; el propio marido de la escritora es un destacado antropólogo y tal vez se deba a este tipo de estudios su afición por inventar mitos fundacionales de los pueblos o planetas que describen sus relatos, o por cambiar los modelos de conducta económica, sexual y matrimonial de las etnias que protagonizan sus historias.

En el prólogo la autora advierte que estos cambios de conducta (sociedades poliándricas, matrimonios de cuatro con combinaciones homo y heterosexuales, relaciones letales entre alienígena y sacerdotisa planetaria…) son una condición necesaria para que los relatos de ciencia-ficción tengan densidad psicológica y no se queden en mero ejercicio de tecnofilia. Con tales modificaciones morales y sociales pretende explorar una red de comportamientos cargados de “infinitas posibilidades emocionales”.

Pero, Úrsula K. Le Guin (Berkeley, 1929) es escritora antes que antropóloga y dichas exploraciones -exclusivamente emocionales y psicológicas- sólo afectan de modo tangencial a estos magníficos cuentos.

Rafael Díaz Riera

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