Un hijo en el frente

TÍTULO ORIGINALA Son at the Front

GÉNERO

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Tusquets. Barcelona (1998). 336 págs. 2.900 ptas. Traducción: Manuel Talens.

París, verano de 1914. John Campton, un prestigioso retratista norteamericano, divorciado de su mujer -que lleva varios años casada con un banquero-, espera ansioso la llegada de su hijo para emprender juntos un viaje por el sur de Europa. El estallido de la Primera Guerra Mundial altera todos sus planes porque, además, su hijo, que nació casualmente en Francia, ha de incorporarse inmediatamente a filas. A partir de este hecho, se desarrolla la trama de esta interesante novela. No se trata de un relato bélico de acción, pues ésta transcurre en gran parte en París, lejos de los frentes de guerra.

Wharton (1862-1937) se fija sobre todo en otros aspectos de la contienda no menos dramáticos: en los que sufren pasivamente sus consecuencias, en los parientes de los soldados que luchan en las trincheras, con su carga de incertidumbres, sufrimientos y derrotas… La novela es sobre todo un retrato psicológico del protagonista. Confiado y escéptico al principio, irá implicándose en los acontecimientos en la medida en que van afectando a su hijo y cambiará su punto de vista influido por aquel y por la actitud de tantos jóvenes que perecieron en los campos de batalla. Los hechos afectan, además, a las relaciones con su ex mujer, que vive también en Francia, y con el segundo marido de ésta. No menos interesantes son las actitudes de otros personajes secundarios, en cuyos comportamientos quedan bien plasmados la generosidad o el egoísmo.

Otro punto en el que la autora se fija de modo sugerente es el papel del arte y de los artistas en circunstancias tan dramáticas como las narradas: ¿habría que evitar que prometedores artistas fueran destinados al frente?; ¿tiene sentido que el artista prosiga con las tareas creadoras o debe abandonarlas para dedicarse sólo a trabajos de ayuda a los damnificados por la guerra?; ¿puede influir el arte para lograr la paz?

Aunque no se trata de una obra de acción, mantiene un ritmo y un interés constantes, mediante la variedad y riqueza de los diálogos y la sobria ambientación de París y de sus alrededores, que la autora conoció bien; no en vano, en 1915, fue premiada por el gobierno francés con la Legión de Honor por sus heroicos trabajos en la retaguardia.

Luis Ramoneda