Turistas del ideal

Ignacio Vidal-Folch

GÉNERO

Destino. Barcelona (2005). 270 págs. 18 €.

Ignacio Vidal-Folch (Barcelona, 1956) se ha desmelenado. Autor hasta ahora de varias novelas y libros de relatos serios y graves («La libertad», «La cabeza de plástico», entre otras), en «Turistas del ideal» realiza una divertida y también cruel parodia de algunos escritores e «intelectuales» que siguen apoyando la causa de la revolución comunista. Vidal-Folch centra su sátira en lo sucedido en Chiapas, con el visionario Subcomandante Marcos (en la novela, el Capitán) lanzando soflamas de revolución y libertad y despertando las conciencias de una izquierda aburguesada. Chiapas fomentó una especie de turismo revolucionario y de gentes que por unas semanas o meses jugaban a ser revolucionarios como el Ché Guevara.

La aventura de Marcos recibió también un entusiasta apoyo en España, especialmente entre los miembros de los colectivos antiglobalización y los partidos políticos de izquierda. Vidal-Folch, con un sentido del humor ácido y agudo, ridiculiza sin piedad este comportamiento y las acciones que se llevaron a cabo para apoyar la cusa de la revolución en Chiapas.

Pero la parodia de Vidal-Folch se aproxima muchísimo, demasiado diríamos, a la realidad. Aunque en una nota final del autor se dice que «los personajes de esta novela son fruto exclusivo de la imaginación del autor y no se refieren a personas reales», es muy fácil reconocer hacia quiénes van dirigidos los dardos envenenados de su novela. Los tres protagonistas son un periodista y novelista comunista catalán, famoso por sus novelas policíacas y que llegó a entrevistar personalmente al Capitán; un novelista portugués que también es comunista; y un frívolo cantautor de éxito que también apoya la causa comunista. Los tres coinciden en un hotel de la capital mexicana el mismo día en que el Capitán asiste a una multitudinaria manifestación en su honor, antes de ser recibido en el Parlamento. Vidal-Folch no se anda con sutilezas y su crítica, a veces gruesa, va directa a la línea de flotación ideológica de estos personajes que instalados cómodamente en la democracia occidental desean para Chiapas una revolución como las de antes, como la de Fidel Castro. La parodia se extiende también a los tics ideológicos de ciertos progresistas y al mundo literario español.

Ángel Amador

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