Trilogía del vagabundo

TÍTULO ORIGINALUnder høststjærnen; En vandrer spiller med sordin; Den siste glaede

GÉNERO

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Alfaguara. Madrid (2005). 517 págs. 23 €. Traducción: Pedro Camacho, F.C. y Luis Molins.

La colección “Clásicos Modernos” de Alfaguara publica en un solo volumen con el marbete de trilogía las novelas “Bajo las estrellas”, “Un vagabundo toca con sordina” y “La última alegría”, tres narraciones que Knut Hamsun (1859-1952) publicó separadamente en la primera década del siglo XX pero que obedecen a un plan unitario por desarrollo argumental, personajes y estilo.

La primera de las narraciones, “Bajo las estrellas”, presenta a un narrador-protagonista que relata en primera persona su peregrinaje y los nimios acontecimientos que lo van marcando. Es un vagabundo: afirma haber dejado la ciudad para encontrar “la paz del alma” en virtud del absoluto desprendimiento que conlleva abrazar una vida nómada, reconciliada con la naturaleza y ceñida al trabajo manual como medio de subsistencia. Camina volcando su sensibilidad sobre mil detalles de su entorno y poniéndose al servicio de sucesivos señores: albañil, pintor, leñador…

La narración mezcla así elementos estructurales del género picaresco con el ideal formativo de la novela de aprendizaje. Y, sin embargo, su valor consiste precisamente en que no admite una adscripción de género fidedigna: la deliberada inconsistencia argumental, la ligereza de ánimo de un protagonista que ya no pide nada a la vida… rompen con los graves presupuestos de la tradición novelesca decimonónica e inauguran la confusión vitalista de principios del XX.

Así debe entenderse la aseveración de Isaac B. Singer: “Hamsun es en todos los sentidos el padre de la literatura moderna”. Moderna por el subjetivismo errático que rige la trilogía entera, pues aunque en “Un vagabundo toca con sordina” la acción se remansa en la finca de los Falkenberg y da pie a ciertos conatos de costumbrismo y romance, ni en ésta ni en la novela final cabe esperar desenlaces argumentales acabados, ni por supuesto felices.

Un aura de melancolía baña la narración, como si al propio protagonista le pesara demasiado su renuncia a (o su incapacidad para) una participación más activa en su entorno y se limitara a registrarlo. Va guiado por un prurito de independencia espiritual que esconde tanto un eventual fracaso social como un incipiente y ya estructural pesimismo antropológico, quizá escudado en la inminente ancianidad del vagabundo y del propio Hamsun en el momento de escribir esta trilogía.

Por todo ello, y por el sobrio lirismo de su prosa, estamos ante una obra de una exigencia artística sin concesiones, y acaso ingrata para quien disfrute con historias bien medidas. Hamsun -premio Nobel de Literatura en 1920- preparaba así el camino de la moderna novela sin argumento en la que el sujeto se encuentra diluido y consagrada la objetividad, aunque conserva aún toda la cotidiana humanidad de los personajes y un enriquecedor subjetivismo poético.

Jorge Bustos Táuler

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