Éste es mi cuerpo

TÍTULO ORIGINALEste é o Meu Corpo

GÉNERO

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Seix Barral. Barcelona (2004). 187 págs. 15 €. Traducción: José Luis Sánchez y Meritxell Almarza.

Filipa Melo (Angola, 1972) estudió Ciencias de la Comunicación en la Universidad Nueva de Lisboa y trabaja como periodista independiente. Éste es mi cuerpo es su primera novela, que se ha traducido a diversas lenguas europeas.

Novela dura, con una tesis sobre la muerte y la naturaleza humana, que se desarrolla a través de una trama en torno a la aparición del cadáver de una joven mujer. El médico forense encargado de la autopsia, un compañero de trabajo y el padre de la mujer asesinada, junto con otro hombre y su esposa, forman el elenco de personajes principales que poco a poco van contando sus vidas a través de la descripción instantánea, la introspección y un narrador omnisciente.

En el fondo de Este es mi cuerpo late una contraposición entre las naturalezas humana y animal, en la que quedan manifiestos los elementos materiales comunes. La narración es excesivamente naturalística en sus reiteradas descripciones forenses; y con una escena de morbosidad criminal y sexual -sin carga sensual- que probablemente no sean propias para lectores impresionables. La tesis de fondo se manifiesta a través de las teorías que, respecto a la conducta humana y animal, tiene uno de los personajes, veterinario. De manera expresa o implícita, aparece el anhelo de encontrar la explicación de la trascendencia humana, que se enuncia con timidez al final. En la novela hay mucha amargura, frecuente en la narrativa portuguesa de las últimas décadas. Puede identificarse un eco de alguna de las últimas obras del escritor Vergílio Ferreira.

El libro de Filipa Melo está poblado por personas solitarias, maltratadas por la vida y con una especial dificultad para comunicarse el amor que sienten. Sin embargo, también hay cierta apertura, generosidad y esperanza, significada en el niño que la fallecida acababa de tener antes de ser asesinada y en las conductas de alguno de los personajes, que llega a reconocer sus errores pasados o a aceptar los de su pareja.

El relato presenta situaciones y conductas verosímiles -aunque las principales estén impregnadas de una notable sordidez-, tensión narrativa (no es una novela policíaca, aunque así lo diga la faja publicitaria del lanzamiento comercial), una dosis de intriga y problemas humanos bien diseñados. Todo ello hace del libro una obra de carácter, pero con el sabor amargo del lado oscuro de la vida.

Ángel García Prieto