Soy un escritor frustrado

José Angel Mañas

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Espasa Calpe. Madrid (1996). 158 págs. 2.200 ptas.

Con su primera novela, Historias del Kronen (1994), José Angel Mañas (Madrid, 1971) inauguró un tipo de literatura que, con un lenguaje directo y marginal, contaba el conflictivo mundo de una juventud urbana enganchada a las drogas, al alcohol y al sexo; un mundo en el que apenas tenían cabida los conflictos existenciales, solucionados con un desmedido apego al instante y al placer. La novela funcionó muy bien y su versión cinematográfica todavía mejor. Además, abrió la puerta a una moda literaria que todavía se sigue imitando. En su segunda novela, Mensaka (1995), volvió a insitir en este mundo, pero con desigual tratamiento estilístico y argumental. La novela recibió críticas poco favorables, que, por lo que se lee en su tercera novela, hicieron mella en el autor.

Soy un escritor frustrado relata la historia de un profesor de universidad y prestigioso crítico de un importante suplemento literario que es incapaz de escribir ni una sola línea de creación. Esta sequedad le conduce al alcoholismo y a un conflictivo estado paranoico. Una alumna universitaria entrega al profesor una novela para que le dé su opinión. El profesor se encuentra con una obra maestra y decide plagiarla y secuestrar a la alumna; después de publicar la obra, el profesor adquiere el prestigio literario con el que siempre había soñado. Luego viene algo así como un thriller de intriga.

En apenas 150 páginas, Mañas quiere enfrentarse con temas de gran calado: la relación entre el escritor y su obra, el papel de los críticos, los procesos de escritura, el amor, la universidad, la amistad, etc. Ninguno está bien resuelto y todos, por falta de pericia, se precipitan en la superficialidad. Las relaciones amorosas se transforman sin transición en pegotes eróticos, desahogos sexuales y adulterios de chiste. Los conflictos psicológicos se detallan con tópicos de película mala; la intriga de la trama se sostiene con unos recursos simplones…

Después de leer el libro, el título adquiere un tono profético.

Adolfo Torrecilla