Soy Julia

Antonio Martínez

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Seix Barral. Barcelona (2001). 283 págs. 2.500 ptas.

Julia es una niña de apenas dos años que ha nacido con lisencefalia, una grave y rarísima enfermedad neurológica. Los médicos le han dado dos años de vida. Cuando está cerca de cumplirse la fatídica fecha, decide escribir en un diario sus impresiones durante estos dos ajetreados y extraños años de vida.

Con estas palabras comienza este singular diario: “Pronto cumpliré dos años de vida y, puesto que ésa es la edad que me señalaron al nacer como la más probable de mi muerte, he decidido ordenar los recuerdos de mi vida, no vaya a ser que se cumpla el augurio y tenga después que reprocharme no haber intentado pelearme un hueco en la posteridad”. Estas palabras definen el estilo y la ambientación de esta magnífica novela, escrita con un desbordante sentido del humor y que, indirectamente, además de reírse del mundo de los adultos, refleja cómo viven los niños afectados por graves trastornos cerebrales. El autor, que ha sufrido en su familia una experiencia parecida a la que se cuenta en esta novela, ha decidido dar voz a este simpático personaje y reflejar su visión del mundo, sin ponerse melodramático. La novela contiene constantes y sorprendentes golpes de buen humor y comentarios hilarantes sobre los médicos, los abuelos, los viajes, el colegio, etc. Especialmente entretenida, y emotiva, es la relación que mantiene con sus padres, al principio un tanto desbordados por los hechos pero más tarde acoplados a la realidad con entusiasmo.

Como ha dicho en una entrevista Antonio Martínez (Barcelona, 1963), periodista, director de Las noticias del guiñol, de Canal Plus, “he querido huir expresamente de los libros de autoayuda o de testimonios. No doy consejos, ni explico a otros padres cómo reaccionar en estas circunstancias. Es una novela y como tal recrea la realidad, y yo juego continuamente a mezclar el personaje de ficción con el personaje real”.

Que quede bien claro: se trata de una novela, y como tal está escrita, con un originalísimo estilo y punto de vista, eso sí, y con un sentido positivo de la vida nada meloso.

Adolfo Torrecilla