Son de mar

Manuel Vicent

GÉNERO

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Alfaguara. Madrid (1999). 334 págs. 2.800 ptas.

En una playa de un pequeño pueblo costero del Mediterráneo aparece el cadáver de Ulises Adsuara, profesor de lenguas clásicas y vecino de la localidad, a quien desde hace más de diez años se tenía por ahogado. En otra playa encuentran también el cuerpo de Martina, su ex mujer. El misterio envuelve estos sucesos, aunque se intuye el trágico final de una historia de amor imposible y absurda. Tras este sorprendente comienzo, el resto de la novela reconstruye las vidas de Ulises y Martina desde que se conocieron hasta el desenlace final.

Esta historia de amor, con mensaje simbólico, sirve a Manuel Vicent para introducir en un contexto contemporáneo una serie de ideales y connotaciones que proceden de la literatura clásica. Los guiños que trazan un paralelismo con La Odisea son demasiado evidentes, conexión que también se extiende al carácter de los personajes, muy literaturizados. El ambiente costero está bien trazado, con la pervivencia de historias y leyendas que conviven con la presión de la vida moderna. La inclusión de algunos pasajes eróticos es un fácil recurso que añade a la novela un prescindible sensualismo.

El jurado del II Premio Internacional Alfaguara ha seleccionado un autor conocido (y de la casa, ya que publica habitualmente en esta editorial) y una insólita historia de amor que puede leerse en clave de simbólica, con el añadido de las referencias a la literatura clásica. Pero Son de mar no consigue levantar el vuelo. Se echa en falta una mayor elaboración tanto en su construcción formal como en el aspecto estilístico. El autor ha forzado tanto la máquina a la hora de crear un argumento original que le han faltado las fuerzas para dar coherencia y verosimilitud al desarrollo de la historia y al tratamiento de los personajes.

Adolfo Torrecilla