Sobre los acantilados de mármol

Tusquets. Barcelona (2008). 224 págs. 16 . Traducción: Andrés Sánchez Pascual.

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Sobre los acantilados de mármol constituye una velada acusación de los totalitarismos del siglo XX. Quizá se trate de uno de los ejemplos más claros de lo que se ha venido en llamar la Innere Emigratione, el exilio interior, que consistió en la resistencia contra el nazismo llevada a cabo, dentro del país, por figuras notables del conservadurismo alemán. Jünger (1895-1998), cuya visceralidad ideológica le hizo simpatizar con movimientos políticos antidemocráticos, no coqueteó nunca con el nazismo, a pesar de las abiertas simpatías que Hitler tuvo por su obra. El ejemplo más claro de su resistencia interior -y que casi le costó la vida- fue esta novela visionaria y alegórica publicada en 1939 que fue leída como una dura crítica al totalitarismo.

El propio Jünger ha dicho en alguna ocasión que no se debe leer Sobre los acantilados de mármol como una mera recreación del nazismo, sino que más bien lo que pretendía era mostrar la rápida descomposición de la civilización humana sometida a las fuerzas del último nihilismo. La novela trata de la destrucción de la Marina -símbolo, en cierto modo, de la cultura y de la sociedad clásica- a manos del país vecino, donde gobierna el Guardabosques Mayor, dictador de rasgos nietzcheanos y facciones demoníacas. En la frontera entre ambos países encontramos los acantilados de mármol, donde viven retirados en una ermita el narrador y su hermano Otón –alter ego respectivamente del propio Jünger y de su hermano, el filósofo Friedrich Georg-, mezcla de monjes templarios y de sabios cenobitas. Un día, los dos hermanos descubren la barraca de los desolladores, lugar donde los hombres del Guardabosques Mayor cometen sus tropelías, asesinando y descuartizando a inocentes. A partir de este descubrimiento, se desencadena la acción.

Junto a los Diarios de la II Guerra Mundial y a su temprano libro de memorias, Tempestades de Acero, esta novela es, sin duda, la obra maestra de su autor. Honda meditación sobre la naturaleza humana y las servidumbres del poder, Sobre los acantilados de mármol refleja la lucha que se abre en el alma humana entre el bien y el mal, entre la civilización y la barbarie.

Criticado, a veces, por su estetización de la violencia y por una nostalgia excesiva de la pureza y el orden aristocráticos, a Jünger se le debe leer como a uno de los más lúcidos testigos del siglo XX. Quizá alguna de sus consideraciones entre en conflicto con la sensibilidad contemporánea -como su hostilidad, nunca atenuada, hacia la democracia liberal o el consenso entre las partes-, pero su visión de la historia, su respeto y amor hacia la dignidad humana, así como su vasta cultura, le convierten en uno de los autores imprescindibles de la literatura europea del siglo pasado.

La traducción de Andrés Sánchez Pascual, sencillamente soberbia, viene precedida por un muy interesante prólogo en el que se narra el último viaje de Jünger por tierras de España -¡a los cien años!- y su proceso de conversión al catolicismo.

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