Sobre la belleza

TÍTULO ORIGINALOn Beauty

GÉNERO

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Salamandra. Barcelona (2006). 476 págs. 18,50 €. Traducción: Ana María de la Fuente.

Zadie Smith (Londres, 1975) es un buen ejemplo, quizás a pesar de ella, de divismo literario. Con “Dientes blancos” (ver Aceprensa 170/01) protagonizó en el 2000 uno de los debuts literarios más sonados de los últimos años. Una intensa novela calificada como madura, arrolladora, llena de vida y de voces originales. Tres años más tarde decepcionó con “El cazador de autógrafos”, tópica en los temas y endeble narrativamente. Con 31 años y tres novelas, su currículum literario (premios, distinciones, etc.) llena de sobra la solapilla de cualquiera de sus libros.

“Sobre la belleza” habla de una familia culta en un campus universitario americano. Llevan treinta años casados, él es blanco y especialista en Rembrandt, ella negra y activista afromericana. Al hijo mayor, enamoradizo y serio, que se convierte al cristianismo, le siguen Zora, la hija algo alocada de 19 años, y el quinceañero Levi, abanderado de la negritud.

Por el contenido y el ritmo, la novela sería el equivalente literario a una “sitcom” televisiva, una comedia de situaciones, donde se analizan, en este caso, las convenciones sociales, de clase y raciales, y las miserias de la vida universitaria, materia clásica de la novela de campus. Los desencuentros generacionales, la fidelidad (el marido la engaña y ella lo sabe) y los conflictos ideológicos, son algunas de las cuestiones tratadas. Repite tres ingredientes clave de “Dientes blancos”, la mezcolanza de razas, culturas y religiones, la centralidad de la familia en la vida del individuo y el sentido del humor.

Zadie Smith escribe con gran soltura y demuestra talento para los diálogos. El estilo es prolijo y hace avanzar lentamente la acción. Se detiene minuciosamente en describir cada mínimo detalle, como una cámara que fuera filmando en tiempo real. No se profundiza realmente en nada y es imprescindible cobrar simpatía por los personajes (y aquí, los masculinos al menos, son poco agradables) para seguir con interés la avalancha de palabras que emplea Smith.

Javier Cercas Rueda

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