Sigfrido. Un idilio negro

TÍTULO ORIGINALSigfried. Een zwarte idylle

GÉNERO

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Tusquets. Barcelona (2003). 198 págs. 13 €. Traducción: Isabel-Clara Lorda Vidal.

Harry Mulisch (Holanda, 1927), un asiduo candidato al Nobel de Literatura, cultiva el ensayo, la poesía y la novela, género en el que ha conseguido mayor reconocimiento. Publicó en 1952 su primera novela, Archibald Strohalm. En español tiene varias editadas, entre las que destaca El atentado.

Autor con muchos recursos y registros, su obra es heterogénea, aunque en varias novelas ha abordado un tema que parece importarle de manera preferente: la figura de Hitler. Esto se debe, quizá, a ser hijo de un holandés colaboracionista con el nazismo y de una judía a la que su marido salvó la vida. En Sigfrido. Un idilio negro, el famoso novelista Rudolf Herter -un alter ego del propio autor, obsesionado por Hitler- acude a Viena invitado a dar una conferencia en una sociedad cultural de alto nivel; allí se le acerca un matrimonio de ancianos interesados en hacerle una confidencia, movidos por las ideas que el escritor había expresado durante su intervención. Los dos habían trabajado al servicio de Hitler y de Eva Braun en la casa que el dictador tenía en las montañas de Baviera, donde en noviembre de 1938 Eva Braun diera a luz un hijo de Hitler. El matrimonio de sirvientes es encargado de hacerse cargo de él y pasar por ser los padres del niño, llamado Sigfrido.

Esta jugosa información da pie a Rudolf Herter para elaborar una teoría sobre la personalidad y el enigma que para él siempre ha sido Hitler. Una complicada y algo pretenciosa divagación filosófica -difícil de seguir si no se tiene un buen conocimiento de historia de la filosofía- en la que se afirma que Wagner y Nietzsche preceden a Hitler, acaban de dar forma teórica a los acontecimientos terribles que suceden en los meses anteriores a la muerte de Hitler y Eva Braun, hechos que se describen en una página de los diarios de la mujer de Hitler.

Mulisch ha escrito una ficción sobre la quintaesencia del mal, personificada en Hitler, presentada con imágenes sugestivas y reflexiones llenas de viveza. Las explicaciones filosóficas, sin embargo, hacen que pierda el realismo narrativo del conjunto; a pesar de todo, se trata de un relato atractivo e inquietante.

Ángel García Prieto

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