Siempre algún día

Justo Vila

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Tusquets. Barcelona (1998). 316 págs. 2.500 ptas.

Segunda novela del autor, nacido en Helechal (Badajoz) en 1954. Escrita en tercera persona, la narración abarca desde los tiempos de la desamortización del XIX a los albores del XX, aunque no se trata de un relato lineal, puesto que se suceden los saltos temporales.

En la novela se retrata la vida de un pueblo extremeño, Artobas, a través de la familia de Juan María el Nublero, a lo largo de cuatro generaciones. Las historias de parientes y vecinos se cuentan al hilo de la vida de José, nieto de Juan María, que pasará unos años trabajando en la construcción del ferrocarril de La Mancha, hasta su boda y regreso a Artobas, donde crecerán sus hijos.

La novela está muy bien enmarcada en las vicisitudes históricas del siglo XIX, con sus repercusiones en Artobas y en sus gentes. Son especialmente interesantes los capítulos en que se cuenta con detalle la construcción del ferrocarril, así como las descripciones de los parajes extremeños y manchegos en los que se desarrolla la acción. El tono de la novela es trágico, pues abarca un periodo de transformaciones en la vida rural y de lucha por la supervivencia en circunstancias de pobreza y de injusticia social, por abusos de los caciques o por las negativas consecuencias de la desamortización para los campesinos. También se manifiesta la falta de cultura, la superstición y el atraso de esa parte de España, con un trasfondo de determinismo. Se dan algunas conductas depravadas, casi siempre descritas sin cargar demasiado las tintas.

Los personajes son muy variados, desde la figura del abuelo, un soñador que inventa historias y busca tesoros, hasta la de José, un luchador escéptico, o la de su padre y su malogrado empeño por la justicia, o las de las mujeres que con su abnegación, con sacrificio y con una fe tosca cumplen su papel de esposas y de madres, en contraste con otras figuras femeninas procedentes de la burguesía madrileña. El autor los contempla con afecto, con dolor y comprensión, aunque no oculta sus miserias. Una novela dura, pero interesante y bien escrita.

Luis Ramoneda