Semestre de invierno

José Grau

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Incipit Editores. Madrid (1994). 220 págs. 1.500 ptas.

Primera novela del autor, periodista, que ha sido durante varios años corresponsal del diario ABC en Austria y Polonia. Cuando en algunos países europeos corren aires neofascistas, parece un acierto avisar a caminantes de lo que sucedió hace ya más de cincuenta años.

Estamos en Viena en diciembre de 1938, pocos meses después de la anexión de Austria por Alemania. Se está fraguando la terrible represión contra los enemigos del nacionalsocialismo, mientras la sociedad vienesa vive engañada como si nada estuviera cambiando.

En este ambiente, un corresponsal de prensa español y otro polaco,un librero judío, la viuda del embajador de España,recién fallecido, y su hijo descubren la gravedad de los acontecimientos que se avecinan y tratan de ayudar a algunos perseguidos -un profesor judío, un sacerdote católico, etc.- a salvar sus vidas. El final de la novela queda abierto para los protagonistas que han sobrevivido y que se proponen huir; otros, en cambio, han sido asesinados.

José Grau muestra un excelente conocimiento de los hechos que narra y del ambiente de la época. La novela se lee con interés, la tensión es creciente, y en los diversos personajes se muestra la complejidad humana a través de conductas heroicas junto con otras aberrantes, que llevan al lector a preguntarse cómo fue posible que se llegara a tales extremos de perversión. El autor relata con sobriedad, dejando que los acontecimientos hablen por sí solos sin necesidad de cargar las tintas.

Otro aspecto que merece la pena destacar son las descripciones de Viena: calles, plazas, rincones, cafés, monumentos, se detallan con viveza, como muestra de la atracción que la ciudad debe de haber ejercido en el autor. Desde el punto de vista literario, el estilo es claro, periodístico, correcto. En algunos pasajes, la presencia del autor omnisciente, probablemente en su afán de precisión de buen periodista, resulta un tanto excesiva, como si no dejara a los protagonistas manifestarse por sí mismos. Una buena novela y en un momento oportuno.

Luis Ramoneda

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares