Santa Catalina de Siena

TÍTULO ORIGINALCatrina av Siena

GÉNERO

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Encuentro. Madrid (1999). 297 págs. 2.500 ptas. Traducción: Manuel Bosch y Javier Cervera.

Reaparece en español la biografía que Sigrid Undset dedicó a la Doctora de la Iglesia italiana del siglo XIV. El libro se publicó en 1951, dos años después de la muerte la escritora noruega. Fiel a su interés por historias dominadas por mujeres recias en tiempos difíciles, Undset se entrega a la tarea con la pasión de una escritora recientemente convertida al catolicismo. El resultado es una biografía muy bien documentada, que quiere ser, además, un homenaje y un acto de amor a la santa.

Catalina Benincasa (Siena, 1347-Roma, 1380), penúltima de los 25 hijos de un matrimonio de tintoreros toscanos, se hizo terciaria de la Orden de Santo Domingo a los 17 años. Su vida, desde la más temprana infancia, está jalonada por apariciones de Jesucristo, la Virgen y los santos dominicanos, que la conducen a una vida de oración y obras de misericordia de un extraordinario heroísmo. Catalina se rodea de un puñado de amigos, con los que constituye un grupo de oración, que ella llamará su bella brigata.

A los 29 años, en 1376, los florentinos la nombran embajadora ante el Papa. Catalina viaja a Aviñón, donde el Papa vive asediado por la influencia de la corona de Francia y los cardenales de esta nacionalidad. Los esfuerzos titánicos de la dulce y resuelta Catalina (mamma la llaman sus amigos) se encaminan a la pacificación de la península italiana y al regreso del Papa a Roma. Muere a los 33 años. Canonizada en 1461, fue declarada doctora de la Iglesia por Pablo VI en 1970. Juan Pablo II acaba de nombrarla copatrona de Europa.

Undset se interesa por los cuatro últimos años de la vida de Catalina y sus azarosas negociaciones, sembradas de dificultades y actitudes mezquinas; pero no descuida la atención al magisterio carismático de la santa y a su extraordinaria contribución a la reforma de la Iglesia. En algunas páginas se perciben defectos en la traducción, que enturbian un poco la lectura. Este libro, en línea con la afirmación de Juan Pablo II de que el mundo necesita santos que le sirvan de modelos imitables, tiene enorme interés. Un interés que se acrecienta por el periodo histórico en que se enmarca la vida de Santa Catalina.

Alberto Fijo

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares