Saberlo antes

Alrevés. Barcelona (2010). 127 págs. 15 €.

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Nacido en León en 1954, aunque vive desde hace años en Barcelona, Manuel Ballesteros es autor de seis poemarios. Con Saberlo antes se inicia en el relato corto, que no está demasiado lejos de la poesía, puesto que en ambos géneros se requieren intensidad y concisión para llegar a buen puerto.

El libro toma el título del primero de los veintiún relatos que lo forman, casi todos bastante breves. Tienen unidad y en algunos casos se podría hablar de variaciones sobre un mismo tema, pues nos encontramos con sueños, cambios de identidad, transformaciones desconcertantes, desapariciones…

El tono del libro se puede definir como fantasía realista, puesto que narra sucesos sorprendentes que se producen en circunstancias muy normales: durante el sueño, en el trabajo, en la calle, en un viaje, durante un baño en la playa, de día o de noche… Es decir, la imaginación que se manifiesta a través de lo cotidiano y da como resultado finales inesperados.

En el fondo, estos relatos muestran la levedad de la existencia humana, la tenue separación entre lo real y lo soñado, entre la vida y la muerte, con ironía, sin dramatismos, pues a veces, como en el primer relato, lo más trascendente se enmarca en lo grotesco. Esta ironía no impide un tono de comprensión y ternura hacia los protagonistas de las diversas narraciones.

Se trata de un libro equilibrado, que probablemente el autor habrá elaborado sin prisas. Para mi gusto, los relatos mejores son: Ponte en su lugar, Una vida nueva, Teresa, En la galería, Desparecidos, Nobleza obliga, Reseña de un incendio. La prosa de Manuel Ballesteros es clara, precisa, y se lee con facilidad y agrado, pese a algunos errores sintácticos. En la mayoría de los relatos, utiliza la primera persona o la tercera, salvo en Ponte en su lugar, en que ha elegido muy acertadamente la segunda. Los diálogos están prácticamente ausentes, salvo en Una cita inesperada. Un buen libro, original, con bastantes toques de ironía, que ayudan a contemplar la realidad cotidiana con cierto distanciamiento y sin dramatismos paralizantes.

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