Rubí / Zafiro / Esmeralda

Montena
Barcelona (2010 / 2011 / 2011)
320 / 384 / 496 págs.
17,95 € cada volumen
Traducción: Luis Miralles de Imperial Llobet

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En casa de Gwendolyn Sheperd nada ni nadie es del todo normal, empezando por su excéntrica tía abuela Maddy, que tiene extrañas visiones; pasando por Lucy, que se escapó de casa hace 17 años sin dejar rastro alguno… Y para acabar, también está Charlotte, su encantadora y perfecta prima, quien, según parece, ha heredado un extraño gen familiar que le permitirá viajar en el tiempo, aunque finalmente será ella, Gwendolyn, la que lo haga. Se dice que cuando su sangre se una a la de los otros once viajeros, se cerrará el misterioso Círculo de los Doce y se revelará un importante secreto. Para obtener más información, Gwen deberá viajar al pasado y –por suerte o por desgracia– no lo hará sola; la acompañará el undécimo viajero en el tiempo: el arrogante, atractivo y sarcástico Gideon, con el que mantendrá una extraña relación amorosa.

Trilogía de fácil lectura y trama bastante simple que relata las aventuras de Gwendolyn, una joven adolescente que vive en Londres. El retrato que de ella hace la autora se corresponde perfectamente con el de muchas chicas de 14 o 15 años hoy en día: todo lo que se le pasa por la cabeza es chatear, el móvil, las amigas, los chicos… Eso, junto a las narraciones que describen su vida en el colegio, hace que la novela resulte atractiva para las adolescentes. Dejan algo que desear ciertos planteamientos, que se adivinan en distintos pasajes, sobre las relaciones amorosas; podrían haber sido omitidos perfectamente, pues no es necesario recurrir a ellos para dar un toque de modernidad a una simple novela de aventuras y romance.

A pesar de que el guión en las dos primeras entregas se puede seguir más o menos sin problemas, en la tercera el hilo conductor se pierde con tanto viaje en el tiempo, y el desenlace resulta abrupto e indescifrable, carente de lógica. La autora maneja demasiadas situaciones que no sabe resolver de un modo comprensible para el lector. Es digna de mención, por su agudo sentido del humor, la gárgola fantasma Xemerius que acompaña siempre a la protagonista como su mascota: sus comentarios son realmente ingeniosos.