Respeta mi sexualidad

Respeta mi sexualidad

EDITORIAL

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNMadrid (2020)

Nº PÁGINAS224 págs.

PRECIO PAPEL15,95 €

GÉNERO

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Después de leer el libro de Anna Plans Colomé, licenciada en Ciencias Políticas y en Filosofía, cualquiera podría quedarse con el ritornello de que todo lo que cuenta su autora es exagerado. Dice que “estamos en una sociedad hipersexualizada en la que nos hablan de sexo hasta para vendernos un helado a las cuatro de la tarde”. En Instagram, sigue escribiendo, “muchas chicas se ‘autocosifican’ (…). Se definen por sus atributos sexuales. Se reducen a meros objetos de deseo para otros. Se exponen, por piezas, como si estas pudieran separarse y venderse al mejor postor”. Y más: “La hipersexualización en las redes sociales se ha convertido en la puerta de entrada a la prostitución”.

¿Es, realmente, una exageración lo que escribe esta madre activista pro derechos del menor –como se define–, con la única finalidad de meter miedo?

Ni es exagerada, ni busca, tampoco, asustar al lector, sino concienciar. “Lo que pretendo –afirma Plans– es que los padres y madres abramos los ojos y perdamos el miedo a educar en este entorno hipersexualizado”. Lógicamente, abrir los ojos conlleva darse cuenta de que la realidad, sí, es dura, y de que los números claman al cielo. Ahí está, por ejemplo, el hecho de que el 73% de los niños de entre 5 y 15 años son usuarios de YouTube, o que el acceso a la pornografía se ha adelantado hasta los 6 años. U otro dato, extraído de algunos estudios realizados por sexólogos, que arroja la friolera de tres millones de personas adictas al sexo en España, y diecinueve, en los Estados Unidos: “Se trata –asegura la autora– de una auténtica patología que puede tener el mismo impacto que el consumo de cocaína”.

Estamos, pues, ante un estudio de campo profundo –con el apoyo de datos científicos– sobre cómo se banaliza la sexualidad en Internet, en particular, y en los medios de comunicación, en general. Además, Plans ha tenido la paciencia de observar: desde toda una serie de supuestos influencers, frecuentemente “niñas que parecen mini adultas ‘resabiadillas’”, al funcionamiento de las aplicaciones más usadas como YouTube, TikTok o Instagram, o el guion de series de éxito como Élite, que, desmenuzándolo, “parece escrito por guionistas de películas pornográficas”.

A pesar de todo, la intención de Anna Plans no es dar un mensaje pesimista, sino todo lo contrario. Con su libro –valiente y necesario– anima –más aún: espolea– a la grata tarea de los padres, principalmente, y de los educadores, de formar cabezas; “algo que requiere mucho tiempo y esfuerzo, por supuesto”. “Es a ellos a quienes corresponde educar a sus hijos para que sean capaces de tomar decisiones que les hagan realmente libres, y no al Salón Erótico de Barcelona”.

Así, Respeta mi sexualidad no se queda solo en mostrar el panorama, sino que busca dar soluciones prácticas. Y es esto, precisamente, lo que hace grande este pequeño libro que, a pesar de que a veces se pueda hacer repetitivo en algún punto, se lee muy bien y da muchas luces interesantes.

Pienso, pues, que se trata de una lectura necesaria para cualquier padre o madre de familia. No solo para saber cómo afrontar algunos temas con los hijos, sino también para aprender a estar en estos mundos, superando la barrera de “solo para millennials”.

Jaume Figa Vaello
@jaumefv

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