Resistencia

Alfaguara. Madrid (2008). 391 págs. 19,50 €. Traducción: Eugenia Vázquez Nacarino.

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Sheers imagina qué podría haber ocurrido (distopía) si hubiera fracasado el desembarco de Normandía, Stalingrado no habría sido recuperada y Hitler habría invadido Gran Bretaña. En un valle galés cinco mujeres despiertan un día en sus respectivas granjas y sus maridos han desaparecido. Las noticias de la guerra hacen suponer que se han matchado para organizar un núcleo de resistencia.

Al poco tiempo, una patrulla alemana llega al valle con una misión especial y se inicia una extraña convivencia entre los dos grupos. Ellas se sienten cada vez más alejadas de unos maridos que las han abandonado sin una palabra y ellos se van distanciando paulatinamente de una guerra que les ha llenado de cicatrices físicas y psicológicas y que amenaza con destrozar sus vidas. Por medio, el oscuro deseo de Himmler de hacerse con el Mapa de Hereford, un vestigio de finales del siglo XIII e incalculable valor que permanece oculto en el valle, pieza clave en el rompecabezas ritual que sirve de telón de fondo a la ideología racial nazi.

La novela se centra en los caracteres de los diez personajes y en cómo les afecta la guerra. A la vez, se describen los procedimientos de insurgencia, basados en el sabotaje y la no colaboración. La historia tiene cierto interés y una calidad literaria destacable para tratarse de una primera novela. El problema importante de estructura es que, una vez planteada la cuestión, el libro entra en un largo estancamiento que sólo salva la fluidez de la narración. Hasta llegar al desenlace, la historia navega caprichosamente (unos detalles de granja por aquí, una leyenda galesa por allá, ahora párrafos del diario que lleva una de las mujeres, luego detalles del pasado de otra…) no diremos hacia el naufragio, pero tampoco hacia un puerto claro.

Que la guerra trastoca las vidas de cuantos la sufren no es un gran descubrimiento y este ejercicio de imaginación especulativa que es Resistencia carece de la potencia necesaria para aportar algo realmente memorable. El joven galés Sheers (1974), que había destacado anteriormente como poeta, parece querer mostrar que el patriotismo y la lealtad tienen los pies de barro cuando están al lado el instinto de supervivencia y el amor.