Recuerde el alma

Cultivalibros. Madrid (2009). 194 págs. 14 €.

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En el prólogo del libro, Luis Suárez Fernández, de la Real Academia de la Historia, distingue entre “novela histórica”, relato de ficción ambientado en un momento del pasado, e “historia novelada”, que no pretende inventar sino que se ciñe a los datos ofrecidos por los historiadores y trata de darles vida. A este segundo grupo, pertenece esta “síntesis biográfica de Jorge Manrique” (1440-1479).

Carmen Riaza se ha documentado a fondo, los hechos que narra son rigurosamente históricos, con la excepción de la participación, sólo probable, del biografiado en la toma del castillo de Bélmez y en la batalla y en la conquista de Toro. También son históricos todos los personajes que figuran en el texto. La autora sólo ha “novelado ligeramente algunas situaciones de la vida familiar y cotidiana”.

Estamos en la convulsiva etapa de luchas por la sucesión del derrocado Enrique IV en el trono de Castilla, entre los partidarios primero de su hermano Alonso y, al fallecer éste prematuramente, de su hermana Isabel, y los defensores de la legitimidad de Juana, cuya paternidad no se atribuye al rey Enrique, sino al adulterio de la reina con Beltrán de la Cueva. Los Manrique, una de las familias más distinguidas de los siglos finales de la Edad Media, apoyan a Isabel y a su esposo Fernando de Aragón. La biografía de Jorge Manrique es un ir y venir por las tierras de España en defensa de aquellos y de los ideales que representan.

De hecho, aunque fue nombrado comendador de la fortaleza de Montizón (Jaén), buena parte de su breve vida transcurrió en los campos de batalla y tuvo que pasar largos periodos alejado de su mujer, Guiomar de Castañeda, y de sus dos hijos. Porque a la defensa de los futuros Reyes Católicos, contra los intereses del Rey de Portugal y de los nobles que lo apoyaban, habrá que añadir después las luchas contra el oscuro y ambicioso Marqués de Villena y sus sucesores y partidarios. Precisamente murió de las heridas recibidas cerca del castillo de Garcimuñoz, adonde había acudido a petición de los Reyes para derrotar a los de Villena.

Carmen Riaza cuenta muy bien y sobriamente los sucesos históricos de aquella época compleja, en la que la familia de los Manrique destaca por su lealtad y su honradez. Junto a esto, trata de introducirnos en la intimidad del gran poeta-guerrero y de mostrarnos sus dudas, sus sufrimientos, su sensibilidad en medio de su agitada vida, y cómo poco a poco fueron fraguándose sus inmortales Coplas a la muerte de su padre, que uno nunca se cansa de leer y releer, y que la autora ha tenido el acierto de incluir en uno de los apéndices del libro, cuya lectura facilita una mejor comprensión del poema. Estilo cuidado en una edición en la que se incluyen algunas fotos de los lugares donde vivió Manrique.

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