Que veinte años no es nada

Marta Rivera de la Cruz

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Algaida. Sevilla (1998). 365 págs. 2.500 ptas.

La moda comercial de estos últimos años ha hecho proliferar libros de autores jóvenes y premios destinados a fomentar la creación literaria. Ser escritor joven se ha convertido en una baza para el mercado editorial, lo que ha provocado algunos descubrimientos y un aluvión de frivolidades. En este contexto, Que veinte años no es nada es una meritoria excepción.

La protagonista de la novela, recién llegada con su familia a un pequeño pueblo, se enamora de un famoso escritor, veinte años mayor que ella, que vive retirado temporalmente en ese mismo lugar, huyendo de una frustración que no sabe digerir y que le impide volver a tomar la pluma. La relación profesional (de profesor y alumna) que se establece entre ellos les habrá descubrir insospechados modos de enfocar sus vidas. La estructura de esta novela responde a un esquema que puede llamarse de “racimo de cerezas”: numerosas historias van entrelazándose, no siempre de un modo natural, pero justificadas en la mayor parte de los casos. Esto tiene el efecto de ralentizar el nudo principal, pero crea a la vez un mosaico que deja al lector una impresión general de optimismo: casi todos los personajes saben enfrentarse con dignidad a los problemas que les depara su existencia y, a través de ellos, se ofrecen reflexiones positivas sobre la familia, la lucha, saber perdonar, el trabajo, la fidelidad y la juventud. Destacan por su profundidad los personajes femeninos.

Al estilo le falta la sencillez que da el oficio, y se echa en falta sobriedad en la adjetivación y un ritmo narrativo más fluido; cada expresión es tan adecuada que resulta en exceso previsible y falta de originalidad. La autora emplea con frecuencia un punto de exageración que resulta casi siempre eficaz porque sirve para resaltar su intención.

Marta Rivera de la Cruz (Lugo, 1970), licenciada en Periodismo, ha obtenido hasta ahora un premio literario en cada una de sus tres novelas. Que veinte años no es nada ha sido merecedora del III Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla.

Javier Cercas Rueda

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