Puente de los suspiros

Alfaguara. Madrid (2008). 687 págs. 23,50 €. Traducción: Mariano Antolín Rato.

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Lou Lynch tiene sesenta años, regenta tres establecimientos en Thomaston (NY), pueblo de donde nunca ha salido en su vida, está felizmente casado con Sarah y tiene un hijo. Van a viajar a Venecia y semanas antes decide poner por escrito los recuerdos de su vida hasta los dieciocho años, buscando entender por qué Bobby, el amigo clave de su vida, dejó en ese momento y para siempre Thomaston. Lou proyecta reencontrarlo en la ciudad italiana, donde ahora aquel es un pintor de renombre. Los hechos abarcan tres generaciones, aunque se centran es esos primeros años de la vida de Lou.

Lou y su padre son personas crédulas e inocentes que prefieren ver el lado bueno de las cosas y de las personas. Bobby y la madre de Lou prefieren afrontar la vida dando por sentado que cada uno hace lo que hace porque es como es, que hay poco margen de cambio. Es el choque continuo entre optimismo simplón y bienintencionado, y realismo práctico desconfiado y paralizante. La vida irá poniendo a cada uno en su sitio, según lo que sembraron.

Puente de los suspiros es, por lo menos, cuatro cosas:

  • Una novela de aprendizaje. Infancia y adolescencia con los problemas escolares, de formación de la personalidad, la amistad, los primeros amores, el despertar sexual, la comunicación con los padres y la influencia de los profesores.

  • Una novela sobre América. La libertad, la posibilidad de proponerse metas y alcanzarlas, el valor del trabajo duro. Y sus lados oscuros, como el racismo, una descarnada competitividad, la obsesión por el éxito social y el materialismo.

  • Una novela sobre la familia. Psicología diferencial hombre-mujer, la fidelidad, el diálogo. La fuerza de la sangre. Conflictos familiares, discusiones por dinero, infidelidades, violencia, disfunciones maritales. Ningún matrimonio de los que aparecen está exento de problemas, pero todos logran momentos de felicidad. Se muestran valientemente las terribles consecuencias, sobre todo para la mujer, del sexo sin compromiso.

  • Una novela sobre el amor a los demás y la lucha contra los propios defectos como motores sólidos de la felicidad. Vivir no es fácil, nos dice, pero abandonarse no mejora las cosas. La novela muestra a qué conduce una vida gobernada por los impulsos; queda claro que un deseo natural (defender a la propia madre, la atracción hacia una mujer, buscar un rato de diversión y camaradería) no justifica cualquier tipo de acto para conseguirlo.

Y hay más ingredientes es esta especie de novela total: deporte, arte, mundo judío, escritura. Hay que escribir muy bien para sacar adelante una historia tan copiosa en ingredientes. Russo (Nueva York, 1949; Alto riesgo, Ni un pelo de tonto, Empire Falls) ha escrito una sorprendente novela, llena de fuerza y maestría narrativa. Una historia rica y absorbente, sólida y con atractivo en cada una de sus muchas páginas, sin un solo desfallecimiento, con muchos conflictos interrelacionados con mano segura.

Una novela dura pero sin morbo, básicamente optimista, llena de momentos tensos, en los que muestra que la vida adulta contiene secretos que generan mentiras, pero también detalles felices, que indican que cabe la ternura, la solidaridad y el sacrificio.

Puente de los suspiros es una cuidadosa observación y crónica del ritmo de la vida, un ejemplo de soberbio retrato de personajes y de construcción de tramas ladrillo a ladrillo.