¿Por qué corre Sammy?

Acantilado. Barcelona (2008). 355 págs. 24 . Traducción: Jordi Martín Lloret.

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Budd Schulberg (Nueva York, 1914) es hijo de un legendario jefe de la Paramount en los inicios de la industria cinematográfica. Ha firmado guiones célebres (La ley del silencio, 1954), libros de memorias (De cine, 1982) y algunas novelas.

El tema de ¿Por qué corre Sammy? (1941) es muy americano: hacerse a uno mismo, no conformarse con el destino que parecen marcar las circunstancias, forjar la propia vida. Lo mejor del paraíso de la libertad combinado con sus caras menos positivas, como el individualismo y la incapacidad de ver a los otros y sus necesidades. Sammy Glick comienza en los años treinta como chico de los recados en un periódico de Nueva York. Su gran talento para la autopropulsión le va llevando a escalar puestos hasta ser contratado en Hollywood como guionista.

La selva darwinista de LA no hace sino potenciar su naturaleza. No le importa mentir, robar ideas o aguantar insultos, todo vale si es útil para su carrera. Es un trepador sin escrúpulos que utiliza continuamente a los demás, a un paso del delito y sin consideración alguna por los daños que pueda causar. Al Mahleim es un crítico teatral que siente repugnancia ante el ego hipertrofiado de Sammy, pero que se convierte, a la vez, en lo más parecido a un amigo. Es quien cuenta la historia.

Triunfar cueste lo que cueste. Todo esto queda claro demasiado pronto y los dos primeros tercios de la novela son una sucesión de actos depredadores algo repetitivos. Mahleim tiene curiosidad por saber qué ha conducido a Sammy a ser como es e investiga en su infancia, último tercio de la novela. La pobreza, el fracaso profesional de su padre y una mal digerida condición de judío resultan una endeble explicación. Sammy, para quien “ir por la vida con conciencia es como conducir un coche con el freno de mano puesto”, no es un psicópata violento, pero tampoco un gamberro simpático: la novela hubiera mejorado mucho con un tono de humor.

Schulberg es muy bueno con los diálogos y el libro está plagado de frases memorables. Esto y conocer algunas cosas del mundillo de los guionistas profesionales y sus negros, que domina, son los principales aciertos de una novela discreta como historia, que aborda un tema muy conocido pero que no acierta a explicarlo de modo convincente. Este libro-denuncia fue un best-seller en su día y disgustó a muchos que lo consideraron antisemita, antiamericano y ofensivo contra la industria cinematográfica.

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