Permiso para creer

Juan Miguel Otxotorena

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Ediciones Internacionales Universitarias. Madrid (2005). 167 págs. 10,50 €.

A poco que se examine la información diaria con cierta perspectiva racional, se advierte el afán de excluir a la religión de la esfera y del debate públicos. Otxotorena pone al descubierto la ofensiva laicista y los variados trucos de su argumentación.

Así, por ejemplo, hoy se formulan algunos problemas morales en forma de “disyuntivas radicales, planteadas de un modo apremiante, unilateral y abstracto; se desgastan las palabras y se relativiza su contenido”; se apela a los derechos humanos y a la autonomía individual; se acusa a la religión de mantenerse en un “fundamentalismo flagrante”. Frente a esto, Otxotorena recomienda “una réplica densa, esforzada y exigente, aguda en sus matices, ajustada en su expresión”: precisamente lo que él hace.

El análisis de Otxotorena en las tres partes en las que ha estructurado el libro es certero, solvente y claro, y, además, desapasionado. Aclara conceptos y argumentos que muchos confunden: laicidad, laicismo, anticlericalismo, etc. Expone de modo racional lo que significa ser creyente, sin apelar a autoridad de la Iglesia, sino al “acierto en su criterio”. Muestra de modo imparcial las posturas de los que se definen como de izquierdas y de derechas.

Todo esto, y más, sin caer en didactismos ni en una apología llena de añoranza: se centra en el problema tal y como hoy se presenta, en toda su complejidad y hostilidad. Va al nudo de la interpelación laicista al creyente y no concluye en “La respuesta” -la última parte del libro- con unas recetas fáciles, sino con un andamiaje conceptual que atiende a los variados, complejos y densos planos del discurso laicista.

No es fácil encontrar hoy un estudio sobre este tema tan sintético y contundente en su rigor como el de Otxotorena. Se le agradece, por todo esto y porque está escrito sin tremendismos escandalizados, sino con la serena indagación que busca la verdad.

Patricia Morodo

newsletter
cabecera_aceprensa

Reciba semanalmente por correo electrónico nuestros titulares