Pampaluna

Rocío Arana

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Rialp. Colección Adonais. Madrid (2004). 58 págs. 7 €.

Con este poemario, Rocío Arana (Sevilla, 1977) ha ganado el último Premio “Florentino Pérez-Embid” de la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. El libro guarda mucha semejanza con Magia, publicado en la editorial Númenor de Sevilla, el primer poemario de la autora. En ambos casos, se trata de poemas autobiográficos, ceñidos a la vida cotidiana, casi como un diario poético.

En “Pampaluna” refleja el contraste subjetivo entre el luminoso ambiente andaluz en el que la autora siempre había vivido (Luminia) y el del norte borrascoso de Pamplona (Pampaluna), durante el año en que Rocío Arana completó sus estudios filológicos en la Universidad de Navarra, mientras trabajaba en la edición crítica de un auto sacramental de Calderón de la Barca.

Los versos avanzan de la nostalgia y del desasosiego iniciales -expresados con términos relacionados con la lluvia, la oscuridad y el frío-, a la paulatina comprensión de unos paisajes y de unas personas distintos, pero no menos atractivos que aquellos en los que la autora tiene sus raíces. Ya los clásicos aconsejaban leer, conversar y viajar como buenos antídotos de ridículas actitudes pueblerinas. La historia personal se convierte en símbolo y en vehículo de algo universal: la importancia de la amistad, de la ternura, de escuchar y de aprender, de la belleza de lo cotidiano, del amor…

Rocío Arana domina muy bien el endecasílabo blanco, lo que da un ritmo y una musicalidad notables a sus poemas; y nos sorprende con la frescura y con la originalidad de las imágenes que le sugiere la observación de lo cotidiano.

El poema surge de la música de Mozart, de Bach o de Vitoria, de una conversación, de un recuerdo, de la contemplación del sol, del viento o de la lluvia, pero también de la lista de la compra, de un viejo colchón de lana, de una tasca o de una peluquería de barrio. La vida es un don, que merece la pena saborear.

Los poemas de Arana tienen un tono de gratitud, de asombro ante lo bueno y lo bello escondidos en el día a día sin estridencias. No todos saben descubrirlo y menos aún expresarlo con lucidez.

Luis Ramoneda

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