Omertà

Mario Puzo

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Ediciones B. Barcelona (2000). 350 págs. 2.800 ptas. Traducción: María Antonia Menini.

Desde 1969, con El Padrino, Puzo se erige en retratista oficial del crimen mafioso italoamericano. Con gran realismo, con respeto, como exigen ser tratados los hombres de honor, con indisimulada simpatía, se sirve de la curiosidad que suelen despertar las actividades mafiosas para cocinar best sellers de cierta calidad literaria.

No se recrea -aunque aparece- en todo lo turbio e inmoral de ese mundo (sexo, violencia, ausencia de escrúpulos, ambición) y sí, en cambio, se ocupa de resaltar hábilmente cuanto de honorable se encuentra en sus personajes: sentido del honor, de la justicia, de la familia, la lealtad. Si se le une todo lo que tiene de atrayente -al menos, para un latino- la expresiva parafernalia siciliana (música, espontaneidad, teatralidad, etc), puede el lector llegar a sentirse incómodamente contagiado de la comprensión del escritor hacia la Mafia.

Omertà (la ley del silencio) sigue fielmente la estela de sus novelas predecesoras: un Don quiere retirarse y dejar a su familia instalada en el mundo de la legalidad. Pero las circunstancias no siempre permiten hacer lo que uno dispone, ni siquiera si lo dispone alguien tan poderoso como Don Aprile. De fondo, Puzo defiende la tesis de que el mal también se encuentra entre los buenos y que la vida no puede simplificarse ingenuamente.

Javier Cercas Rueda

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