Oír la luz

Tusquets. Barcelona (2008). 154 págs. 14 .

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La gran poesía de todos los tiempos suele tener matices elegíacos, quizá por la especial sensibilidad de los artistas para acercarse al misterio, a la pugna entre temporalidad y ansias de eternidad que a todos nos afecta, con esperanza para unos, con angustia, para otros.

Eloy Sánchez Rosillo (Murcia, 1948) es uno de los poetas más interesantes de las últimas décadas en el panorama español. En toda su obra, iniciada con Maneras de estar solo, premio Adonais de 1978, destaca ese tono elegíaco antes mencionado, casi siempre sereno y un tanto estoico. Lo expresa muy bien uno de los poemas del nuevo libro: “Qué extraña la belleza. Cuántas veces / a un tiempo nos alegra y nos aflige; / su luz te da en los ojos y te salva, / pero en el pecho canta la elegía”.

En Oír la luz, sin apartarse de lo dicho, hay cierto cambio en comparación con poemarios anteriores como La vida y La certeza. El título es muy significativo, porque las referencias y las imágenes tomadas de la luz en sus variadísimos matices son constantes y manifiestan un tono más optimista, una afirmación de la vida, por los cauces de la belleza, del arte de la escritura y del amor. Por un lado, el poeta trata de apresar con la palabra instantes de su vida o breves sucesos: una puesta de sol, una muchacha que camina por una playa, un recuerdo de la infancia, un viaje…: algo siempre fugaz. Pero ese intento le lleva a trascender, a acercarse al misterio de la vida, a la interioridad, al alma, y a lo que tal vez perviva.

Los paisajes mediterráneos veraniegos, el mar, los días soleados son a menudo el germen de los poemas más alegres. En otros, con el invierno o el otoño como telón de fondo, se ofrece el contraste entre luz y oscuridad, entre dolor y dicha y su sentido, sobre el que el poeta nos invita a indagar. Otro tema del libro es la creación poética, el don de la palabra y sus secretos: “Qué poder tan inmenso y qué sencillo / le resulta ejercerlo a aquel que lo posee”, dice al inicio de uno de los poemas.

Esta poesía está expresada con un ritmo sereno y muy cuidado, fácil en apariencia, con riqueza de imágenes y de descripciones tomadas a menudo de la observación de la naturaleza y de los recuerdos del autor.

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