Odas y sonetos

John Keats

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Hiperión. Madrid (1995). 195 págs. 1.500 ptas.

Se cumple el bicentenario del nacimiento de John Keats (1795-1821), una de las cimas de la poesía inglesa. Su corta vida estuvo marcada por la enfermedad y el sufrimiento. Murió a los 25 años en Roma, ciudad donde sigue enterrado. Él mismo escribió su epitafio: “Aquí yace uno cuyo nombre fue escrito en el agua”.

A pesar de su prestigio, Keats ha sido poco traducido en España, donde han tenido mejor acogida otros poetas románticos ingleses como Blake, Wordsworth y Coleridge. Esta nueva selección de sus poesías ofrece una pequeña parte de su producción, los sonetos y las odas, quizá la más asequible y la más alejada de sus poemas épicos, mitológicos y simbólicos.

La edición, bilingüe, corre a cargo de Alejandro Valero, que ha ordenado los poemas cronológicamente para ofrecer así una radiografía de las técnicas y motivos poéticos más recurrentes en la evolución de Keats.

La obra literaria de Keats es breve. Sólo publicó tres libros, suficientes para conseguir una fama perdurable: Poems (1817), Endymion (1818) y Lamia, Isabella, The Eve of St. Agnes and Other Poems (1820). En los sonetos son evidentes las influencias de los clásicos, Shakespeare y Spencer. Muchos están dedicados a sus amigos, otros a sus poetas preferidos; los mejores son los que profundizan en su quehacer poético y los que reflexionan sobre la condición humana. Las odas, por su parte, presentan una visión del mundo más trágica, que coincide con el progreso de la enfermedad del poeta. Keats transmite el fracaso que suponen las estériles ilusiones humanas.

John Keats es un poeta triste, dulcemente triste. No llegó a atisbar el misterio de lo trascendente, por lo que su poesía desprende un aroma de dolorosa melancolía, acentuado al hablar de la muerte y de la fragilidad de la vida. Junto con su poesía, sus cartas son también otra manera de adentrarse en su mundo poético. La editorial Juventud publicó en 1994 una selección de ellas (Cartas, Juventud, Barcelona, 194 págs., 900 ptas.), que muestran su dolorida alma sensible.

Adolfo Torrecilla