Nos espera la noche

Espido Freire

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Alfaguara. Madrid (2003). 257 págs. 17,95 €.

Espido Freire (Bilbao, 1974) comparte con otros escritores de su generación todas las señas de la novela posmoderna: levedad argumental, estructura fragmentaria, personajes de escasa entidad y una atención individualista por lo sentimental; la visión ensoñadora y naif de la vida y un cierto afán lírico en la prosa son su cosecha propia. El resultado son novelas originales en su planteamiento, que apuntan buenas intenciones, pero que pierden fuelle a medida que se avanza en la lectura, como le sucedió en Melocotones helados, con la que obtuvo el premio Planeta en 1999 (ver servicio 172/99).

Con Nos espera la noche, esquiva los conflictos intimistas de la novela realista para abordar el género fantástico, como ha hecho en otras novelas creando el imaginario país de Gyomaendrod, donde cinco familias luchan por la supremacía social que se adquiere por el matrimonio con las mujeres más codiciadas por belleza y linaje. Se presenta entonces el conflicto entre la posición social y unas aspiraciones íntimas que un amor lleno de ambigüedades no puede satisfacer.

La novela está dividida en cinco largos capítulos que narran episodios aparentemente autónomos que se van complementando entre sí con la información que dan los personajes, pues el narrador se limita a dejarlos hablar sin identificarlos expresamente. Sin embargo, hace falta mucho talento para que el ensamblaje esté bien acabado. Y esto es lo que, hoy por hoy, aún no ha logrado la autora: los personajes son demasiado numerosos para que cada uno pueda tener un papel claro en el conflicto y, en general, la novela acusa una fragmentariedad que hace que la historia sólo interese a ratos. Lo mismo ocurre con el estilo, en ocasiones brillante y sugestivo, en ocasiones entregado al sentimentalismo inocente.

Jorge Bustos Táuler