Narrativa completa

Juan José Arreola

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Alfaguara. Madrid. (1997). 495 págs. 3.400 ptas.

Juan José Arreola (México, 1918) ha trabajado en innumerables oficios, entre otros, la actividad editorial y el teatro. Hombre de gran cultura, compagina su intermitente dedicación a la escritura con la dirección de talleres literarios.

Administrador ejemplar de la sorpresa, el misterio y el sentido del humor, sus libros van de la realidad a lo fantástico, de lo documentado a la ficción, con una envolvente naturalidad. Su literatura llama la atención por el cultivo de un género híbrido del poema en prosa, el cuento y el ensayo.

La producción literaria del escritor mexicano puede dividirse en tres bloques: Cuentos: los mejores están reunidos en el volumen Confabulario, quizás su obra más célebre; un conjunto de textos breves e inclasificables (fábulas, pensamientos, aforismos, sentencias, alegorías y pequeños ensayos), reunidos en Bestiario, Cantos de mal dolor, Prosodia y Variaciones sintácticas; La feria, su única novela. Sus referencias literarias y culturales están al alcance de pocos: esto hace que se muestre con frecuencia difícil para el lector medio. Quizás es más fácil la conexión en Confabulario y en Bestiario. La Feria es, también, una obra excepcional y sorprendente.

En sus escritos se advierten unas constantes temáticas, que van desde la denuncia de un mundo deshumanizado (que Arreola pretende redimir con un antropocentrismo irracional donde la intuición se impone a la razón) hasta la mujer, el amor, la crítica al matrimonio, la presencia de la religión y la moral. Sin dejarse llevar por un fácil adoctrinamiento, explora cuestiones éticas, problemas intelectuales y las perplejidades de un creyente de buena fe.

El siguiente texto es el mejor testimonio de su vocación a la palabra y de su modo de expresarse: “No he tenido tiempo de ejercer la literatura. Pero he dedicado todas las horas posibles para amarla. Amo el lenguaje por sobre todas las cosas y venero a los que mediante la palabra han manifestado el espíritu, desde Isaías a Franz Kafka. Vivo rodeado por sombras clásicas y benévolas que protegen mi sueño de escritor. Pero también por los jóvenes que harán la nueva literatura mexicana: en ellos delego la tarea que no he podido realizar. Para facilitarla, les cuento todos los días lo que aprendí en las pocas horas en que mi boca estuvo gobernada por el otro. Lo que oí, un solo instante, a través de la zarza ardiendo”.

Javier Cercas Rueda