Nada

Destino. Barcelona (2008). 326 págs. 18 €.

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Edición especial de Nada, de Carmen Laforet, novela que obtuvo en su primera convocatoria en 1944 el Premio Nadal. Tras su publicación, tuvo un destacado éxito de crítica y de lectores (fue la novela más leída en ese año), y consagró una tendencia literaria que ya había frecuentado Camilo José Cela en La familia de Pascual Duarte, el tremendismo, aunque en Nada sus rasgos están más tamizados.

Con un trasfondo autobiográfico, Laforet cuenta la estancia de un curso académico de la joven Andrea, que llega a Barcelona para iniciar sus estudios universitarios de Filosofía y Letras. Es huérfana y va a vivir a casa de unos parientes. Estamos en la posguerra, lo que se nota en las condiciones tan precarias en las que viven, que salpican también a la familia de Andrea y hasta en el estado de ánimo de todos los inquilinos del piso de la calle Aribau.

La primera impresión que tiene Andrea de Barcelona y de esa casa es de pesadilla. Salvo la abuela, muy mayor, el resto -sus tíos Román, Angustias, Juan y su mujer Gloria- viven amargados y enfrentados. Todas las relaciones son tormentosas, y Andrea no encuentra la felicidad por ningún lado. Poco a poco empieza a relacionarse con algunos compañeros de la universidad, que la llevan a conocer otro tipo de ambientes. En especial, hay que destacar a su amiga Ena, procedente de un estrato social más alto, que acoge a Andrea y comparte su amistad. Pero también Ena se contagia de la decadencia de la familia de su amiga.

Novela interesante, muy bien escrita, un tanto débil en su estructura, que muestra la sordidez de una familia que se ha interpretado en muchas ocasiones como el símbolo de la España de posguerra. Andrea es una joven sin experiencia de la vida que padece un duro y triste proceso de aprendizaje, a veces dramático, que le obliga a superarse a sí misma y a encajar los reveses de unas complicadas relaciones familiares. Testigo de la descomposición de una familia y de las decepciones de la mayoría de sus integrantes -en especial, de su tío Román-, nada se salva del desmoronamiento vital, ni siquiera la religiosidad de su tía Angustias, un personaje en blanco y negro y atormentado.

La novela describe con maestría el triste ambiente de unos años difíciles a través de la mirada ingenua de una joven que empieza a abrirse camino en la vida. Nada fue, también, la primera novela de Carmen Laforet (Barcelona, 1921-2004). Después escribiría La isla de los demonios (1952), La mujer nueva (Premio Nacional de Literatura en 1955 y en la que relata su conversión al catolicismo) y La insolación (1963). Póstumamente, aparecieron Al volver la esquina y Carta a Don Juan. Cuentos completos.

Por su calidad literaria y el acertado retrato que hace de una agónica familia y de la atmósfera de un país lleno de cicatrices, Nada es una de las novelas más significativas de la posguerra española. Además, sus continuas reediciones demuestran que sigue conectando con el público.

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