Música blanca

Destino. Barcelona (2009). 256 págs. 19 .

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La autora, nacida en Madrid en 1948, es una de las hijas de la escritora Carmen Laforet (1921-2004). Música blanca es un monólogo con dos voces, en torno a la vida de su madre y a la suya, sobre todo en la fase final de aquélla, cuando la autora de La mujer nueva padecía alzheimer. La voz de Cristina está escrita en segunda persona, para conseguir un tono de distanciamiento, de objetividad. Con una prosa cuidada y detallista y un ritmo reposado, se trata de un canto al amor filial, no sólo de ella, sino de los demás hijos de Carmen Laforet, cuando ésta apenas podía ya comunicarse con su entorno.

Junto con la actitud de los hijos, se destaca también la de las personas que la cuidaban con admirable profesionalidad, cariño y respeto. Al hilo de la narración del final de la vida de su madre, Cristina se detiene también en recuerdos de momentos de su vida pasada y de la del resto de la familia.

La segunda voz, en primera persona y con otro tipo de letra, es el monólogo interior de Carmen Laforet, con un estilo intimista y más subjetivo. Cristina, con ayuda de los datos biográficos de su madre, de sus novelas, de sus cartas y de otros textos, intenta reflejar los sentimientos de la gran novelista, mientras vivía postrada por la enfermedad. Es la música blanca que da el título al libro.

Retazos de su vida pasada mezclados con el presente en la residencia en la que es atendida: desde el éxito del Premio Nadal con Nada y la elaboración de las restantes novelas, hasta la infancia de la autora en Canarias, pasando por las diversas crisis que padeció: en su matrimonio, en su tarea como escritora y en la larga enfermedad final. El amor a los hijos y el arte son hilos conductores de su vida, que la ayudan a sobrevivir; también su fe, con algunas crisis, al final superadas, y el deseo de perdonar.

Un libro conmovedor, que muestra la grandeza a la que se puede llegar ante el dolor y el sufrimiento de los demás, si el respeto a la dignidad de la persona y el amor son los principios con que se afronta. Aunque no sea éste el propósito de la autora al escribirlo, Música blanca es, además, una hermosa defensa de la vida frente a la amenaza de la eutanasia.