Moscoviada

Acantilado. Barcelona (2010) 214 págs. 18 €. Traducción: Oksana Gollyak y Frederic Guerrero Solé.

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Segunda novela del autor ucraniano (1960), publicada en 1993, que sin abandonar la poesía se acoge a este género para hacer una crítica más abierta de la situación decadente social y política de su país y de la entonces Unión Soviética. Estamos ante una novela que huye de los cánones tradicionales de la narración. Con un discurso erudito, el autor emplea varios niveles literarios, exigentes, algunos, que, sin embargo, acaban provocando confusión en el lector.

Toda la novela es una enorme metáfora del caos que reina en Moscú en los años noventa y en todo el imperio soviético, con sus nacionalidades variadas y encontradas. Historia, pues, de pobreza, abandono y pérdida de la dignidad personal con la que Andrujovich muestra también, a pesar de todo, su triste amor por la patria.

El protagonista es un poeta ucraniano que vive en Moscú en “la residencia de los literatos, inventada por el sistema para su propia satisfacción y justificación” y que se hace llamar Otto von F. Este personaje observa, describe, critica y pone el dedo en la llaga de una nación que se hunde, donde el alcoholismo está a la orden del día y donde una sensualidad obscena, la corrupción y el nihilismo son el caldo de cultivo de unas existencias vacías, sin esperanza, sin ilusiones. Andrujovich transmite con acierto esa sensación de angustia, de pérdida de humanidad y de sinrazón que imperan en el mundo soviético. Y lo hace a través de unos variopintos personajes, encarnaciones de la falta de amor y lealtades.

Aunque en este complejo relato todo es decadencia, hay esporádicos toques de humor, situaciones irónicas y grotescas que rompen la tensión de un relato sobre un ser errante, perdido, sin rumbo… hasta que se topa con la KGB.