Mil soles espléndidos

Salamandra. Barcelona (2007). 378 págs. 19 €. Traducción: Gema Moral Bartolomé.

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Tras el éxito de Cometas en el cielo (ver Aceprensa 5/07), el escritor afgano Khaled Hosseini, exiliado en Estados Unidos, vuelve a utilizar la dramática historia de su país como escenario de una novela. En esta ocasión aborda las vidas de dos mujeres, Mariam y Leila, que sufren los rigores de la política y la sociedad afganas.

Mariam es hija de Yalil, un hombre de negocios de Herat que tiene tres mujeres y nueve hijos legítimos, entre los que no se encuentra Mariam, una harami, fruto de los amores ilícitos con Nana, una de sus criadas. Nana y Mariam viven apartadas de la familia de Yalil en una aldea cercana a Herat y reciben una vez a la semana la visita de Yalil. Mariam vive allí hasta los 15 años, acompañada del sufrimiento de su madre, que la advierte en numerosas ocasiones del futuro desgraciado que la aguarda.

A los quince años, la fuerzan a contraer matrimonio con Rashid, un zapatero de Kabul que se ha quedado viudo, treinta años mayor que ella. La guerra civil que vive Afganistán deja su huella en todas las familias, también en Leila, una muchacha vecina de Mariam. Rashid le salva la vida y la pide en matrimonio. Aunque al principio la relación entre Mariam y Leila es insostenible, poco a poco nace entre ellas una entrañable solidaridad. Pero estamos en Afganistán, los talibanes han llegado al poder y todavía queda mucho por sufrir.

Hosseini maneja con soltura las emociones y los sentimientos y muestra desde dentro la vida de estas mujeres, la relación con su marido y sus hijos, sus anhelos, su carácter y, también, la inferioridad con la que afrontan sus vidas.

Aunque el final es un tanto melodramático, Mil soles espléndidos describe la situación real de las mujeres afganas en los diferentes momentos de la historia reciente de este país. A pesar de todo, como dice casi al final de la novela Leila, un magnífico personaje, “parece casi increíble que la vida de todos los afganos esté marcada por la muerte y un sufrimiento inimaginable. Y, sin embargo, también veo que la gente encuentra el modo de sobrevivir y seguir adelante”.

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