Plaza & Janés. Barcelona (1996). 183 págs. 2.200 ptas.
La anterior novela de Martín Casariego (1962), Y decirte alguna estupidez, por ejemplo, te quiero, apareció publicada en una colección de literatura juvenil y tuvo una inesperada aceptación de público por su frescura y su capacidad imaginativa para entrar en la mente de un adolescente súbitamente enamorado. Mi precio es ninguno es un remake de las novelas negras norteamericanas, pero ambientado en Madrid.
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Casariego avanza a trompicones con un argumento inconsistente, vulgar y tópico donde no hay nada relevante: ni los personajes, ni el ambiente, ni los diálogos, ni las tramas secundarias. A veces interrumpe el relato policial para colocar una escenita de sexo, venga o no a cuento, con la intención de que la novela parezca más sórdida y brutal. La contraportada del libro dice que esta novela es un “homenaje a los grandes temas del hombre y la narrativa de todos los tiempos: la lealtad, el amor, la traición y la muerte”. Ese texto se lo habrá escrito su abuela.
Adolfo Torrecilla