Mi mundo no es de este reino

Linteo. Orense (2007). 440 págs. 17,30 €. Traducción de Rebeca Hernández.

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Relato en el ámbito del realismo mágico sobre una aldea de las Azores. Durante su pasado ancestral sufrió toda suerte de cataclismos volcánicos que dejaron a su población sometida al miedo colectivo. El pueblo es Nuestra Señora de Rozário de Achadinha, que “olvida sus antiguas liturgias y costumbres para someterse a la farsa de la religión, el despotismo de un gobierno injusto y la jactanciosa intervención de los americanos, pretendidos defensores de la libertad de la isla frente al movimiento revolucionario de los pobres movidos por los constantes episodios de humillación e injusticia arrastrada a lo largo de mucho tiempo” (cita extraída de la presentación de la novela).

Los personajes principales son paradigmáticos: un cura despiadado, un regente brutal, un hombre íntegro que se achata y degrada, su hijo que huye de la isla y regresa a ver las calamidades que sufren sus vecinos, el apóstol de la verdad y la rebeldía – misterioso personaje no se sabe si es brujo, profeta o doctor de la Iglesia-, una mujer sacrificada y entregada al marido y los hijos, dos rameras, y la compañera del hijo regresado, que aparece para ser la mágica esperanza de todo este tremendo cuadro.

Melo lastra la novela con un mensaje radicalmente político, al que acompaña de guiños existencialistas. La novela, escrita hace veinticinco años, maneja unos ingredientes desfasados y unos temas excesivamente rebuscados. Si lo que buscaba era epatar, no lo ha conseguido.

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