Maktub

Paulo Coelho

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Planeta. Barcelona (2002). 191 págs. 10 €.

Con el título de Maktub, el escritor brasileño Paulo Coelho (ver servicio 158/98) escribió entre 1993 y 1996 una columna en el periódico A Folha de S. Paulo. Una selección de estos textos ya apareció publicada en 1998 con el título Manual del guerrero de la luz. Ahora aparece otra selección. Los dos libros guardan bastantes similitudes y en ellos se encierra gran parte del mensaje espiritual de Paulo Coelho, ese sincretismo almibarado que, de manera sencilla y poética, pretende proporcionar pautas de conducta para alcanzar la auténtica felicidad.

Maktub está compuesto de textos muy breves, redactados como pequeños poemas o parábolas que encierran una tímida moraleja que alumbra algún aspecto de la vida en sociedad y de la búsqueda espiritual. Muchos textos son pequeñas glosas de fragmentos de los evangelios, de libros bíblicos, de autores místicos y de escritores orientales; también recoge leyendas tradicionales, y saca partido a anécdotas personales o que le han contado, y hasta chistes. Como en el resto de su obra, Coelho propone una religiosidad evanescente y ambigua, basada sobre todo en los buenos sentimientos y en cumplir lo que él llama “Leyenda Personal”, ese itinerario que cada persona tiene que recorrer para encontrar sentido a su vida.

Pero su mensaje no acaba ahí. Cualquier camino es válido porque todos participan de la auténtica Verdad. La conexión con el New Age es evidente. La religiosidad de Coelho resulta más bien una vaga ensalada de buenos sentimientos y de idealismos melifluos que conectan con lo políticamente correcto, sin normas ni nada que suene a imposición, actitudes que irían contra el tolerante espíritu religioso que quiere promover. Coelho, como escritor, asume la tradición de la literatura moral, pero traspasa sus escritos de un lirismo epidérmico, a veces cursi, muy en la línea de los libros de autoayuda, un estilo que parece decir mucho más de lo que en realidad dice. Coelho rebaja la dimensión religiosa del ser humano, presentando la búsqueda y el trato con Dios como un simple prontuario de buenas intenciones morales. Algo es algo. Pero eso no es la religión.

Adolfo Torrecilla