Últimos tragos

TÍTULO ORIGINALLast Orders

GÉNERO

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Anagrama. Barcelona (1997). 348 págs. 2.500 ptas. Traducción: Jesús Zulaika.

Graham Swift (Londres, 1949) es, junto con Amis, Ishiguro, Barnes y McEwan, uno de los máximos representantes de la nueva generación de novelistas ingleses. A su novela más conocida hasta ahora, El país del agua, se añade ahora Últimos tragos, que ha recibido en Inglaterra el Premio Booker, de fama internacional.

Un grupo de amigos abandona el pub que frecuentan para cumplir el último encargo que Jack, uno de sus compañeros de tragos, les dejó antes de morir: que sus cenizas se echasen al mar desde el muelle de Margate, lugar que había escogido Jack para realizar su sueño más importante, dejar la carnicería en la que trabajó siempre para pasar los últimos años tranquilamente con su mujer.

El viaje sirve al autor para que sean sus personajes, los cuatro acompañantes, los que tomen la palabra y repasen su relación con Jack, su pasado y su presente, sus secretos y mentiras, sus tragedias íntimas y sus sueños de cortos vuelos. De manera coral, las voces de los cuatro personajes irán introduciendo al lector en un mundo mediocre, amoral a ratos y egoísta. Graham Swift quiere hacer de este mundo una parábola de toda una sociedad que vive con una monotonía que acartona las expectativas y hasta los pensamientos más nobles.

Desde el punto de vista formal, la novela es todo un riesgo, del que Swift sale airoso por su dominio de diferentes técnicas narrativas. A trompicones, de manera intermitente, las tristes vidas de estos trabajadores van tomando forma, con sus miserias ocultas, sus rencores y sus engaños más o menos manifiestos. Llama la atención la ausencia absoluta de cualquier referencia que pudiese dar a sus vidas un sentido, siquiera trascendente. Pero no: de manera irremisible, sus vidas se asientan en la cotidianeidad, para Swift, un castigo que debe cumplirse para que el guión de la vida siga su rumbo.

Adolfo Torrecilla

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