Los perros de Riga

TÍTULO ORIGINALHundarna i Riga

GÉNERO

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Tusquets. Barcelona (2002). 334 págs. 16 €. Traducción: Dea M. Mansten y Amanda Monjonell.

El conocido escritor sueco Henning Mankell (Estocolmo, 1948) está teniendo mucho acierto con la serie policiaca que protagoniza el comisario Wallander, iniciada en España con La quinta mujer (ver servicio 120/00) y continuada con Asesinos sin rostro (ver servicio 42/01) y La falsa pista (ver servicio 7/02).

Como en las anteriores, Los perros de Riga no se limita a ser una novela policiaca. Mankell enriquece el relato con la entrañable personalidad del comisario protagonista y sus circunstancias personales y familiares, así como con la visión crítica de la llamada sociedad del bienestar, de la que Suecia es un paradigma imitado. Por ejemplo, su colega, el mayor Liepa -que ha venido de Riga para investigar el asesinato de dos letones descubiertos en una lancha que aparece a la deriva en la costa sueca-, dice: “En Suecia veo una abundancia material ilimitada. La diferencia que hay entre nuestros dos países al mismo tiempo es su similitud. A nosotros nos falta su abundancia y su libertad de elección, mientras que aquí, me parece intuir, son pobres en el sentido de que no tienen que luchar por la supervivencia, lucha que, para mí, tiene una dimensión religiosa. No me gustaría tener que cambiarme por usted”.

La investigación del crimen en aguas internacionales se complica y Wallander tiene que viajar a Riga para continuar su trabajo. En Letonia se encuentra un país en plena excitación tras hacer recuperado la independencia. Pero en esa nueva sociedad adquieren más relieve los poderes ocultos de las fuerzas sociales del antiguo régimen, las nuevas mafias y los ambientes de la oposición clandestina. También la atracción afectiva que Wallander siente por una letona le complica todavía más su ya azarosa vida de policía. Los perros de Riga añade a las novelas anteriores sugestivos y variados ingredientes en la trama, pero la acción se hace, quizás, demasiado trepidante y un tanto inverosímil. Hay que reconocer que las otras narraciones resultaban más reales y convincentes. De todas maneras, esta nueva entrega de las peripecias de Wallander mantiene la calidad literaria y el interés humano y sociológico.

Ángel García Prieto