Los hombres que no amaban a las mujeres

Destino. Barcelona (2008). 665 págs. 22,50 €. Traducción: Martín Lexell y José Ortega Román.

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Stieg Larsson (1954-2004) fue un periodista y reportero de guerra especializado en cuestiones de violencia y grupos radicales, que falleció relativamente joven de un ataque al corazón. Acababa de escribir una trilogía -Millennium- de la que esta novela es la primera entrega. Con ella está consiguiendo un gran éxito de lectores.

Plantea una historia policíaca atrayente, en la que se mezclan los ingredientes quizá tópicos de las novelas modernas de éxito: desenfado, agresividad, erotismo, denuncia social de los trusts económicos y personajes que se mueven entre el heroísmo -¿o el perfeccionismo tenaz?- y la rabia. En este caso son dos los protagonistas, una joven hacker de poco más de veinte años -Lisbeth Salander- con rasgos psicopatológicos muy definidos, que trabaja para una agencia de investigadores privados, y Mikael Blomkvist, un periodista de investigación, divorciado, mujeriego y desengañado por haber sido manipulado y perder su batalla contra un empresario importante.

El estilo se parece mucho al de Henning Mankell en sus novelas del comisario Wallander: por la ambientación, las descripciones, la agilidad, el tempo literario y la crítica de la sociedad sueca. La novela es, quizás, demasiado extensa y prolija. Y como era de esperar de su planteamiento, la galería de conductas, personajes y ambientes está bien cargada de morbosidad, dureza y situaciones explícitas de sexo y violencia moral.

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