Los crímenes de Oxford

Destino. Barcelona (2004). 211 págs. 17 €.

Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on email
Share on print
Share on twitter
Share on facebook
Share on linkedin
Share on whatsapp
Share on email

Un joven argentino, estudiante de matemáticas, llega a Oxford con una beca. Una vez instalado, todo parece deslizarse hacia la inalterable tranquilidad de los colleges, cuando la anciana que le aloja aparece asesinada. Un billete colocado en el casillero de Arthur Seldom, uno de los lógicos más eminentes del siglo, revelará los motivos: se trata de un desafío intelectual. El asesino ha dejado un símbolo que representa el inicio de una serie lógica. Si Seldom logra adivinar los siguientes elementos, se detendrá; en caso contrario, continuará matando.

Guillermo Martínez (Argentina, 1962) ha logrado con Los crímenes de Oxford (Crímenes imperceptibles en la edición original) una inteligente y sutil novela policíaca en la que sólo sobra alguna escena fuera de tono. A partir de un elemento como las matemáticas, en principio tan aséptico, desarrolla un hilo argumental que se va desdoblando y complicando mediante un hábil juego con el lector. Sabemos que nos está engañando, pero no sabemos ni cuándo ni dónde. Junto al atractivo argumento, el mérito de la novela reside en su leve profundidad transmitida mediante un lenguaje detallado, contenido, preciso. Martínez muestra la interacción de dos mundos, el anglosajón y el hispánico; los caminos ocultos por los que ha transcurrido la matemática hasta su desencantamiento actual; los problemas que plantea la verdad; las rasgos distintivos del peculiar mundo oxoniense. Pero todo suavemente, sin imponerse, como el elegante asesino que pretendía realizar crímenes imperceptibles.