Los amantes de todos los santos

Alfaguara. Madrid (2008). 224 págs. 17 €.

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Al joven escritor colombiano, afincado en Barcelona, Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973), muchos le conocimos por su inquietante novela Los informantes (2004) o, más aún, por la sorprendente indagación sobre Joseph Conrad, a medio camino entre la historia y la ficción, de Historia secreta de Costaguana (2007). Corregida y aumentada, Juan Gabriel Vásquez ofrece ahora la reedición de Los amantes de todos los santos, colección de relatos publicados por primera vez en Colombia en 2001.

Se trata de una serie de narraciones inspiradas en la cultura europea y ambientadas en el continente (Francia y Bélgica, sobre todo, países en los que Vásquez ha vivido), dando a entender, por un lado, la profunda imbricación de Europa con la realidad histórica de Hispanoamérica y, por otro, que a menudo es gracias a la mirada desenvuelta del otro -la de un escritor colombiano, en este caso- como se ayuda a desentrañar las formas de ser de una sociedad.

¿De qué hablan estos cuentos? Quizá de la soledad; de un dolor cifrado, sordo, apenas sugerido que acaba por marcar la vida de sus protagonistas. Escritos en un registro monocromo y protagonizados en su mayoría por personajes que deambulan desorientados por la vida, heridos por el fracaso o por la infelicidad, Vásquez disecciona, sin sentimentalismo alguno, el alma rota de buena parte de la sociedad europea.

El regreso -relato con el que se abre el libro- narra, por ejemplo, la historia de un asesinato y de una obsesión, pero también la de una venganza fratricida que pretende borrar las huellas de la memoria. Los amantes de todos los santos -segundo relato del libro- es la historia del fracaso de un matrimonio escenificado en un doble adulterio. La vida en la isla de Grimsey, con el que se cierra el volumen, trata de la misteriosa angustia de una mujer ante la oscuridad de la noche.

Y todo ello escrito en una prosa precisa y limpia que recuerda mucho más a los grandes narradores norteamericanos que a los del boom sudamericano. Sin la intensidad de Los informantes o la capacidad fabulatoria de Historia secreta de Costaguana, Vásquez se presenta como una de las voces más interesantes del actual panorama de la literatura hispanoamericana.

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