Los años perdidos de Sherlock Holmes

TÍTULO ORIGINALSherlock Holmes: The Missing Years

GÉNERO

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El Acantilado. Barcelona (2002). 325 págs. 18 €. Traducción: Roser Villagrassa.

En 1891, Conan Doyle cerró el ciclo de su personaje más célebre haciéndole morir a manos de Moriarty. Fue tal la reacción del público, que dos años más tarde le resucitó en La casa vacía, donde el detective da por toda explicación de su ausencia un viaje por el Tibet.

Norbu suma en esta obra su entusiasmo por Doyle y su conocimiento de la cultura tibetana y ensaya lo que pudo haber sido el viaje del detective en aquel lugar. La novela no desmerece de las mejores aventuras que trazó el genial escritor inglés. El personaje cautiva de nuevo por su brillante inteligencia, por su lógica implacable y su capacidad de observación y de concentración. La naturaleza de la misión con la que ha de enfrentarse le hace dudar de su capacidad, pero descubrirá en sí mismo a tiempo, en un giro sorprendente de la acción, nuevas cualidades. Hasta aquí la trama policiaca, con elementos convencionales (organizaciones criminales, asesinatos, ambiciones políticas, etc.) y con otros exótico-sobrenaturales.

Una segunda aportación de Norbu es su propuesta de acercamiento a la cultura tibetana. La acción de la novela está condimentada, sin saturar, de detalladas descripciones de viajes, costumbres, cuestiones históricas, y alguna que otra digresión religiosa. El Tibet, aislado geográficamente e inaccesible culturalmente, es un misterio para un occidental, y Norbu, director del Centro Tibetano de Estudios Avanzados, intenta en esta novela quitar algunos velos.

Holmes se plantea en cierto momento la resolución de un nuevo enigma, el sentido de la vida, para el que se ve desvalido con sólo su lógica y su capacidad de observar. Este apunte trascendente, sin embargo, no es desarrollado con profundidad. Los años perdidos… es, sobre todo, una buena novela de aventuras.

Javier Cercas Rueda