Llenos de vida

Anagrama. Barcelona (2008). 157 págs. 15 €. Traducción: Antonio-Prometeo Moya.

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El protagonista, que se llama como el escritor y comparte algunos rasgos de su biografía pero que no es él, es un guionista de éxito que trabaja para la Paramount, tiene treinta años y espera su primer hijo. En cierto momento pide ayuda a su padre para unas reparaciones en el hogar. Su casa, símbolo de su nuevo estatus de bonanza económica, se viene abajo por las termitas. Su mujer se prepara para convertirse al catolicismo.

Fante no necesita más. Con tan poco material compone una buena historia, pinta extraordinariamente varios caracteres, hace reír, emociona y convence. Con un lenguaje vivo, directo y ágil, lleno de naturalidad, asistimos en cuatro trazos a todo un tratado de diferencias hombre-mujer, choque generacional padres-hijos, religiosidad comprometida, mágica y monolítica relación madre-hijo, conflictos entre familia y trabajo, alternancias tedio-amor en la vida conyugal y el fascinante misterio de la vida. El tono juguetón y caricaturesco de la prosa de Fante no resta profundidad a estos temas y el solo hecho de interesarse por ellos aleja la novela de la literatura comercial.

La prosa de Fante resulta muy apropiada para contar lo cotidiano, con esa facilidad que cautiva e implica a quienes leen sus historias. Magníficos los personajes de los padres del Fante protagonista de la novela, así como el amor infinito de la madre por el hijo y la personificación del patetismo y soledad en el padre. Hay detalles formidables ante los que es imposible no reír o conmoverse. Una vez que el Fante narrador comprende que no se trata de un capricho de embarazada, la conversión de su mujer aporta una luz nueva a su relación. Nada será lo mismo desde entonces.

Fante (1909-1983), nacido en una familia italoamericana, no alcanzó hasta su muerte la fama literaria, un prestigio con ribetes de una guasa y mordacidad que despierta amores u odios entre sus lectores. Llenos de vida (1952) puede pasar como una obra menor en su producción: es un libro excesivamente episódico y de trama endeble, pero sin duda está escrito con genio, trata positivamente valores familiares y religiosos y evita la zafiedad y mal gusto de algunos de sus libros más conocidos.