Las baladas del ajo

Kailas. Madrid (2008). 489 págs. 21,90 . Traducción: Carlos Ossés.

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Conocido sobre todo por su novela La familia, adaptada al cine en 1987 por Zhang Yimou con el título de Sorgo rojo (título con el que se ha publicado después la novela en España, ver Aceprensa 38/93), Mo Yan (Shandong, 1955) es uno de los escritores más representativos de la literatura china contemporánea. A diferencia de tantos escritores que han abandonado el país porque no soportan la falta de libertad y la censura impuesta por el Partido Comunista, Mo Yan continúa viviendo y publicando en China, a pesar de los encontronazos que ha tenido con el aparato censor.

Heredero de las técnicas narrativas de Faulkner y García Márquez, Mo Yan es un escritor con un estilo propio, donde se mezcla el realismo con la introducción de elementos poéticos y simbólicos que dan a su novela la apariencia de una parábola épica. Esto era muy evidente en Grandes pechos, anchas caderas (1996, publicada en castellano en 2007), el drama de las mujeres chinas en las zonas rurales más profundas. Ahora se traduce una novela anterior, publicada en 1989 y que también sirve de buen ejemplo del original y minoritario mundo narrativo de este escritor chino.

Las baladas del ajo comienza con la detención de varios campesinos chinos. No se ahorran detalles sobre el desprecio al individuo que parece muy asentado en la cultura china, pues no es exclusivo del maoísmo. Esta primera parte sirve también para presentar a los protagonistas de la novela, Gao Yang y Gao Ma, dos campesinos que representan diversas caras de la vida rural china. Uno, Gao Yang, todavía tiene que cargar con el estigma de unos padres acusados de terratenientes; su vida no ha sido fácil y siempre ha vivido a expensas del arbitrario poder de los que tienen el control. Otro, Gao Ma, ha cometido el error de enamorarse de una mujer a la que su familia ya ha comprometido en matrimonio. Las vidas de estos personajes, con frecuentes flash-back, sitúan el contexto de la narración, aunque quizás se entre demasiado tarde en materia, pues el tema central -las revueltas de los campesinos y la represión de las autoridades- no se explica suficientemente hasta bien avanzada la novela.

Más adelante conocemos las causas de la desgracia que padecen Gao Yang y Gao Ma, y que tienen sus raíces en la errática política de planificación de la agricultura, que tantas muertes ocasionó en China. Lo que se cuenta aquí sucedió en realidad, como ha dicho su autor, y los hechos se remontan a los años 70 y 80 del pasado siglo, antes de la apertura que llevó a cabo Deng Xiaoping. Mo Yan describe las limitaciones y miserias de un mundo rural opresivo y agobiante.

Mo Yan combina lo poético con un realismo a menudo salvaje, muy atento a realidades desagradables propias de situaciones humanas límite. Algunos pasajes, por su detallismo, pueden resultar hasta repulsivos, aunque no es la tónica general. La narración avanza a golpes de desgracias, de toques muy costumbristas, de insinuaciones simbólicas (la hija ciega de Gao Yang, el potro salvaje que acompaña las aventuras de Gao Ma). Aunque no es la única intención del autor, Las baladas del ajo es también una novela de denuncia política y social, con el retrato de los efectos del comunismo en las vidas de seres anónimos.