Las aventuras de Stalky

Ediciones del Viento. La Coruña (2008). 236 págs. 19 €. Traducción: Raquel Vázquez Ramil.

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Lionel C. Dunsterville (1865-1946) adopta para el título de su obra el nombre de Stalky con el que le dio a conocer su compañero de colegio Rudyard Kipling en el libro Stalky & Cía, publicado en 1899. Estudió en un colegio para hijos de oficiales del ejército e ingresó en la Academia Militar de Sandhurst. Su carrera se desarrolló en la India, China, Persia, Francia, Rusia… Llegó a general y se retiró en 1920.

En el libro (cuya primera edición es de 1928) cuenta retazos de su vida hasta su retirada del servicio activo. No tiene pretensiones de autobiografía: es, como él mismo dice, una sucesión de episodios esquemáticos con reflexiones y comentarios ocasionales. El lenguaje es lacónico, casi de parte militar, sin pretensiones literarias pero correcto y ágil. Hace gala de un agudo sentido del humor comprensivo con los demás, sin omitir las ocasiones de reírse de sí mismo

La crónica de los hechos, a veces ligeramente apuntados, se enriquece con atinadas observaciones sobre sucesos históricos de gran trascendencia (la Revolución rusa de 1917), el carácter de diversos pueblos y tribus, retratos de tipos curiosos y la descripción de la vida corriente de un militar. Se detiene con detalle en un episodio de la Gran Guerra, que protagonizó mandando una fuerza internacional a la que se conoció como la “Dunsterforce”.

Cuenta también sus estancias en Alemania y Rusia (sus futuros enemigos) con el buen sabor que le dejó el hospitalario trato que recibió de los que llegaron a ser sus amigos a pesar del cruel desgarramiento de la Primera Guerra Mundial.

Dunsterville consigue un relato ameno y entretenido, fácil de leer, que tiene la virtud de situar al lector en escenarios exóticos y ante culturas menos conocidas, dándole la oportunidad de entenderlas un poco más.