La vuelta a Europa en avión

Libros del Asteroide.

Barcelona (2012).

288 págs.

18,95 €.

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Continúa la fiebre Chaves Nogales. En pocos años se han recuperado la mayoría de los libros que escribió, que van desde su magnífico libro de relatos sobre la Guerra Civil española, A sangre y fuego, su mejor libro, a sus biografías, ensayos y reportajes periodísticos. Hace unos meses, la editorial Espuela de Plata publicó La defensa de Madrid y Crónicas de la Guerra Civil. Ahora aparecen tres nuevos libros con más reportajes periodísticos. Libros del Asteroide edita uno de sus libros más famosos, La vuelta a Europa en avión. En la editorial Almuzara se han publicado además Andalucía roja y la Blanca Paloma y Bajo el signo de la esvástica.

La vuelta a Europa en avión tiene como subtítulo “Un pequeño burgués en la Rusia roja”. En 1928, ya redactor del diario Ahora, realizó un largo viaje por Europa. Durante esos meses, el periódico fue publicando los reportajes que enviaba Chaves desde los lugares que recorrió. En 1929, revisado, apareció en forma de libro.

Chaves parte de Madrid y recorre las principales capitales europeas, con especial atención a París y Berlín. Estas ciudades son las etapas previas para el gran tema de su libro: la visita a la Rusia comunista, país que despertaba en aquellos años una especial atracción. En sus crónicas, no oculta sus simpatías por parte de los efectos de la Revolución comunista, más que nada como reacción positiva a la parálisis social provocada durante el zarismo. Sin embargo, no acaba de creerse ni lo que ve ni lo que le cuentan. Chaves tuvo tiempo suficiente para viajar por diferentes lugares de Rusia, charlar con mucha gente y recorrer a su antojo empresas, instituciones, etc. En este sentido, uno de los mejores capítulos es su entrevista con el anarquista catalán Ramón Casanella, uno de los autores en 1921 del atentado contra el presidente del Gobierno Eduardo Dato.

Chaves es un periodista agudo, perspicaz, inquieto inconformista. Nada más llegar a Moscú comprueba que “el bolchevique ha querido hacer tabla rasa de todo lo anterior”. Resultan muy perspicaces sus observaciones sobre la vida cotidiana, el papel de la prensa, los nuevos dirigentes, la represión, el control policial: “el hombre, por el hecho de serlo –escribe-, no tiene ningún derecho, su libertad y su vida están a merced de la GPU”. Y también comprueba el control del partido comunista de toda la vida rusa y las diferencias de oportunidades y de calidad de vida entre los militantes del partido y los que no lo son: “ser comunista en Rusia es como pertenecer a una clase aristocrática”.

Este viaje y otros que realizó por Europa le vacunaron contra cualquier forma de totalitarismo, de ahí su actitud independiente y liberal ante la deriva que tomaron algunos Gobiernos, como el nazi en Alemania y el Gobierno republicano español durante los primeros meses de la Guerra Civil, lo que le llevó en 1937 al exilio en París.

Bajo el signo de la esvástica (Almuzara, 152 págs. 15,95 €.) contiene los reportajes que escribió sobre Alemania pocos meses antes del acceso de Hitler al poder. Fueron publicados también en el diario Ahora en 1933. Chaves se entrevistó con importantes representantes del régimen nazi (con Goebbels, por ejemplo) y en sus crónicas supo captar la deriva totalitaria y peligrosa del nazismo, incluso la xenofobia y el racismo contra los judíos. Y en Andalucía roja y la Blanca Paloma (Almuzara, 168 págs, 16,95 €) se publican tres extensos reportajes que Chaves escribió entre 1931 y 1936 y que aciertan a captar el enrarecido ambiente social de la Segunda República, con la radicalización y politización de todos los ámbitos y espacios. El primer reportaje, “Con los braceros del campo andaluz”, se publicó en noviembre de 1931; “Semana Santa en Sevilla” es de abril de 1935 y “Andalucía roja y la Blanca Paloma”, que da título al volumen, se publicó en junio de 1936, apenas unas semanas antes del estallido de la Guerra Civil.

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