La tierra de la gran promesa

TÍTULO ORIGINALZiebia Obiecana

GÉNERO

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Belacqua. Barcelona (2006). 249 págs. 34 €. Traducción: Pilar Gil Cánovas.

Wladyslaw Reymont (1867-1925) se convirtió en 1924 en el segundo de los cuatro escritores polacos que recibieron el Premio Nobel de Literatura. Entre sus novelas destacan “Komediantka”, “Fermenty”, “Ziebia Obiecana”, la tetralogia “Chlopy, Los campesinos” -“su gran epopeya nacional”, un fresco realista de la vida en Polonia-. Su éxito literario se basó en la gran capacidad que tuvo de sintonizar con las personas y los ambientes, que describió con la fidelidad y sencillez de su escritura. La tierra de la gran promesa, obra inédita en castellano, ha sido traducida a quince idiomas y llevada al cine en dos ocasiones.

Esta novela es también un retablo realista y moralizante sobre la vida en Lódz, una ciudad del centro de Polonia, hoy con más de setecientos mil habitantes, que comenzó a crecer con desmesura en los últimos años del siglo XIX. La historia de la novela trascurre en esa época, en plena efervescencia de desarrollo industrial y con las sucesivas oleadas de inmigración de los campesinos.

La “Manchester centroeuropea” fue la capital de la fabricación textil de la Polonia ocupada por rusos, austriacos y prusianos. Los nuevos ricos, llegados de una pequeña burguesía casi siempre alemana y judía, se mezclaron con algunos nobles polacos y los obreros provenientes de la inmigración rural, y construyeron una amalgama heterogénea de ambiciones, esfuerzos y proyectos en el marco de una nueva sociedad industrial.

La protagonista de la novela es la ciudad de Lódz, definida por los antagonismos entre la riqueza de los palacios y el hacinamiento de los barrios obreros. Karol Borowiecki, un ambicioso joven polaco que trabaja entre los directivos de una fábrica, es el personaje que centra la atención principal de la novela, por la que desfilan decenas de personas que viven una serie de historias concatenadas de pasiones, heroísmos, luchas, cinismos y vidas ejemplares con el telón de fondo de la ciudad de Lódz.

La novela tiene un aroma decimonónico, con personajes bien perfilados y ambientes espléndidamente dibujados. La historia avanza con parsimonia y muestra la realidad de una época convulsa de Polonia, que también lo fue de tantos otros lugares del mundo occidental.

Ángel García Prieto

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