PORTADA_Montanelli

La sublime locura de la revolución

EDITORIAL

TÍTULO ORIGINALLa sublime pazzia della rivolta

CIUDAD Y AÑO DE EDICIÓNBarcelona (2015)

Nº PÁGINAS209 págs.

PRECIO PAPEL18 €

TRADUCCIÓN

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Indro Montanelli (1909-2001) es una de las grandes figuras culturales del siglo XX italiano, escritor serio y jocoso –no olvidemos sus Historia de Roma y su Historia de Grecia–, presente en todos los ambientes intelectuales del momento, autor de varias decenas de libros y, sobre todo, periodista, la mayor parte de su vida en Il Corriere della Sera, más tarde en su propio periódico –Il Giornale Nuovo– y al final de sus días de nuevo en Il Corriere.

En este libro se recogen veinticuatro crónicas –desde el 29 de octubre al 27 de diciembre del 1956– sobre la insurrección húngara contra el ocupante soviético. El espectáculo de los cinco mil tanques rusos abandonando Budapest y luego volviendo a ocupar la ciudad es la primera imagen que transmite a un Occidente dormido y pendiente de otros asuntos políticos que le preocupan más y no tiene la sensibilidad suficiente para apoyar a un pueblo que solo busca su libertad.

Buena parte de estas crónicas la ocupan los patriotas húngaros que llenos de entusiasmo pero sin saber bien cómo atacar a un gigante como el que tienen delante, aunque le pierdan el respeto y el miedo, protagonizan las revueltas. Pero Montanelli sabe ir más lejos y ver más allá de sus contemporáneos, que no apoyaron las luchas de los húngaros y siguieron confiando intelectualmente en un comunismo que, como se demostró más tarde, no tenía que ver nada ni con la libertad, ni con los derechos de los trabajadores, ni con la dignidad de las personas. Leídos estos artículos ahora revelan una mayor lucidez.

Aunque escritas en caliente, sus crónicas tienen objetividad, perspectiva y equilibrio. Sobre todo intenta informar con veracidad, sin buscar ningún tipo de espectacularidad o de morbo; son fiables, no añade nada que no esté bien probado y lo que es opinión de alguien lo manifiesta así. De esta manera, se convierte en testigo cualificado de la historia. Pero no pensemos que sus crónicas son frías o asépticas; todo lo contrario, arrastra al lector buscando los hechos, investigando las causas, retratando a los personajes, intentando desvelar razones. El resultado es excelente.