La roca de Tanios

Alianza. Madrid (1993). 250 págs. 1.900 ptas.

Amin Maalouf, un mestizo cultural y lingüístico -como él mismo se define-, escribe desde Francia sobre el Líbano, “lugar de refugio y lugar de paso. Tierra de leche y miel y tierra de sangre”. Nacido en 1949, este escritor libanés, de reconocida fama sobre todo después de su novela León el Africano, ha obtenido con La roca de Tanios el premio Goncourt. Unos días después de recibir este galardón, Amin Maalouf, residente en Francia desde hace 17 años, declaró: “Estoy realmente feliz de que por fin se hable de mi país por razones relacionadas con la cultura, por algo alegre, y no con motivo de las calamidades y las violencias del hombre… Estoy contento porque el Líbano siempre mereció un destino mejor que el que le ha tocado vivir”.

En La roca de Tanios la acción se desarrolla alrededor de un pueblo de la montaña libanesa -Kfaryabda- hacia la mitad del siglo XIX, cuando los enfrentamientos políticos y bélicos entre Egipto y el Imperio Otomano proyectan además los antagonismos de las potencias occidentales sobre las pequeñas comunidades drusas, cristianas y musulmanas. Un suceso real -el asesinato del patriarca maronita- sirve de eje a un relato de ficción en el que lo legendario y la nimbada realidad hacen presagiar el dramático destino en el que está inmerso el Líbano desde que en 1964, impuesto por las potencias europeas en Constantinopla, se firmara el Reglamento de Autonomía libanesa. Desde este punto de vista, la novela, con su sentido simbólico, es una llamada de atención a la necesaria reconciliación.

Para el autor, lo novedoso de La roca de Tanios es su historia, plenamente oriental, que narra la vida de Tanios, un muchacho al que el destino encamina con celeridad a enfrentarse con el amor, las venganzas y la tremenda responsabilidad del protagonismo en la liberación de su pueblo. El narrador, un habitante de Kfaryabda, reconstruye toda la historia de Tanios con la ayuda de las crónicas locales y la buena memoria de un anciano lugareño. Tanto los personajes como el ambiente físico son dibujados con un emotivo realismo. “Intenté -dice Maalouf- evocar aquella época de ingenuidad, cordura y poesía que 20 años de guerra acabaron por hacernos olvidar”.

Los diferentes aspectos que se entrecruzan en la novela, entre los que destaca su componente mítico, hacen que La roca de Tanios admita diferentes lecturas: unos destacarán su significado político, otros el mensaje amoroso y algunos verán en esta apasionante novela una justa reivindicación de la identidad nacional.

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