La piedra de la paciencia

Siruela. Madrid (2009). 116 págs. 14,90 €. Traducción: Elena García-Aranda.

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Atiq Rahimi nació en Kabul (Afganistán) en 1962. En 1984, tras la invasión soviética, consiguió huir de su país. Desde entonces reside en París, donde se dedica al cine y a la literatura. De su primera novela, Tierra y cenizas, se hizo una película que fue premiada en el Festival de Cannes. La piedra de la paciencia ha obtenido el premio Goncourt en 2008.

La novela está ambientada “en alguna parte de Afganistán, o en cualquier otro lugar”. Aunque describe la situación en la que se encuentran las mujeres entre los talibanes, su mensaje va más allá y adquiere tintes más universales.

El argumento es simple: una mujer afgana cuida de su marido, herido de bala en la nuca, que se encuentra en estado vegetativo. Su marido es uno de los militares talibanes involucrados en la Guerra Santa. La situación es crítica, pues la guerra fratricida invade cada calle y cada casa. La mujer tiene serios problemas para alimentar a sus dos hijas y para cuidar de su marido. Consigue que un familiar cuide de las niñas y ella acude todos los días a cuidar de él. Agotada, temerosa, sabe que su destino está unido al de su marido herido. Por eso, tiene miedo de perderle: “no me dejes sola, no tengo a nadie más que a ti”. Sin embargo, poco a poco las visitas le dan confianza y mantiene con su marido inerte unas conversaciones en las que ella repasa su triste vida y el absurdo sometimiento a él. Ahora puede hablar con él sin miedo y sin que le mande callar. “Tengo tantas cosas que contarte todavía, cosas que se acumulan en mí desde hace tanto tiempo. Nunca hemos tenido ocasión de hablar de ellas. O, siendo sincero, tú nunca me diste la oportunidad de hablar de ellas”.

La mujer recuerda una historia de la mitología persa que le viene muy bien para explicar esos momentos. En la tradición persa se habla de la piedra “sangue sabur”, “la piedra de la paciencia”, una piedra mágica a la que uno cuenta todas sus desgracias y secretos que no se ha atrevido a contar a nadie más hasta que la piedra explota. Así, la mujer empieza a revelar a su marido herido los secretos más escondidos de su vida.

Novela breve, escrita con un estilo lírico duro y crudo, interesante por el original planteamiento dramático. Sin embargo, el discurso de la mujer resulta en ocasiones inverosímil, contaminado en exceso de sentimientos, actitudes, comportamientos y expresiones occidentales. Además, la moraleja es demasiado evidente, muy unida a la denuncia del marginal papel de la mujer en el mundo musulmán.